La noche que se entregan los Academy Awards, popularmente conocidos como Premios Óscar, cientos de millones de ojos están deseando escuchar quiénes son los mejores actores, películas y directores del año. Si bien existen festivales mucho más prestigiosos a nivel cinematográfico, los premios otorgados por la Academia estadounidense son los más reconocidos por el gran público a nivel global.

En los últimos años, el galardón a Mejor Director ha tenido más acento latino que nunca antes en la historia. Hollywood ha premiado a varios directores iberoamericanos: Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Juan José Campanella, Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro. Todos ellos en el periodo 1999-2018, apenas veinte años en los que directores latinos han levantado nada más y nada menos que 12 estatuillas en los Premios Óscar. Más del 50% de los premios se los han llevado directores mexicanos, una situación insólita y que no ha pasado desapercibida por la comunidad cinematográfica: los directores mexicanos están de moda y producen películas de calidad.

Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro comparten década de nacimiento (los años sesenta), pasión (el cine), éxito (ganadores del Óscar) y hasta un apodo: se les conoce como ‘Los Tres Amigos del Cine’. Son sin duda los directores que han llevado a México a lo más alto del cine internacional, y lo han hecho de manera simultánea y en un periodo de tiempo muy breve y concreto: los primeros años del siglo XXI.

Los Tres Amigos del Cine: Cuarón, Iñárritu y Del Toro

Ya podemos bautizar este como el ‘Siglo de Oro’ para los directores de cine mexicanos. Sin duda el milenio comenzó muy bien: en 2001 Iñárritu fue nominado a Mejor Película Extranjera por Amores perros y en 2002 Cuarón recibió la nominación a Mejor Guión Original por Y tu mamá también. Dos años, dos nominaciones a los Óscar para México. Nada mal.

Sin embargo lo mejor estaba aun por llegar: sería en 2006 cuando los directores mexicanos se subirían a lo más alto de Hollywood (y de allí ya no bajarían).

2006, el año que empezó el Siglo de Oro del cine mexicano

2006 fue un año mágico para los directores mexicanos, pues todos ellos produjeron películas de calidad. Alejandro González Iñárritu consiguió un gran éxito con Babel, Guillermo del Toro con El Laberinto del Fauno y Alfonso Cuarón con Children of Men. Los tres fueron nominados a los Premios Óscar de 2006 (que se celebraron en febrero de 2007). Nunca antes un país extranjero había visto tanto éxito en Hollywood en un mismo año.

Children of Men fue nominada a tres Premios Óscar (Mejor Edición, Mejor Guión y Mejor Fotografía) y a tres BAFTA (ganó dos). El Laberinto del Fauno arrasó con tres Premios BAFTA, siete Premios Goya y tres Premios Óscar. Por este trabajo Del Toro estuvo nominado a Mejor Película Extranjera y Mejor Guión en los Academy Awards, algo que por el momento sólo Pedro Almodóvar había conseguido para los directores latinos. El Laberinto del Fauno también estuvo nominada al Globo de Oro a Mejor Película Extranjera.

Por su parte Babel también se llenó de nominaciones: siete en los Óscar, siete en los BAFTA y otros siete en los Globos de Oro. Ganó el Óscar y el BAFTA a Mejor Banda Sonora (para otro latino, Gustavo Santaolalla), el Globo de Oro a Mejor Película y en Cannes recibió una nominación a la Palma de Oro. Iñárritu ganó el premio a Mejor Director en este festival. No hay duda de que 2006 fue un gran año para los tres directores mexicanos.

Los éxitos de los Tres Amigos del Cine

Si la aparición se dio en 2001-2002 con Amores perros y Y tu mamá también, y la explosión se vivió en 2006 con Babel, Children of Men y El Laberinto del Fauno, la consagración internacional vino en la década de los 2010, desde Biutiful en 2011 hasta La forma del agua en 2018.

En los últimos 17 años los Tres Amigos han recibido 21 nominaciones a los Premios Óscar, entre los que destacan tres nominaciones a Mejor Película Extranjera, cinco a Mejor Guión, cinco a Mejor Película y otros cinco a Mejor Director. En 2018 Guillermo del Toro ha establecido un nuevo récord con 13 nominaciones por La forma del agua, superando las doce que consiguió Iñárritu con El renacido y las diez de Gravity de Cuarón.

Más impresionante que el abultado número de nominaciones que han recibido los directores mexicanos es el hecho de que, en los últimos cinco años dominan completamente los Óscars en términos de dirección.

Realizadores mexicanos han ganado el Óscar a Mejor Director en 2013, 2014, 2015 y 2017, un hecho histórico y nunca antes visto en Hollywood. A continuación conocemos un poco mejor las trayectorias de cada uno de los Tres Amigos, tres genios que llevan la bandera de México a lo más alto del cine internacional.

Alfonso Cuarón: el primer Mejor Director mexicano

Nacido en Ciudad de México en 1961, Alfonso Cuarón necesitó poco tiempo para atraer la atención de grandes productoras de Hollywood. Tras dirigir su primera película en 1991 (producida por él mismo), le llegaron ofertas en 1995 y 1998 para ponerse al frente de La princesita (que estuvo nominada a dos Premios Óscar) y Grandes esperanzas (película en la que Cuarón dirigió a Robert DeNiro, Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke).

Después de estos trabajos llegó su primer gran éxito: Y tu mamá también (2001), nominada al Óscar a Mejor Guión.  A partir de este momento no dejó de trabajar en la meca del cine. En 2004 produjo dos películas y dirigió la taquillera Harry Potter y el prisionero de Azkabán. Luego produjo El laberinto del fauno, que dirigiría su amigo Guillermo Del Toro, y dirigió Children of Men, que volvió a ser reconocida con nominaciones en los Óscar.

La siguiente película que dirigió llegó siete años después, y le reportó su mayor éxito. Gracias a Gravity ganó el Óscar a Mejor Montaje y el preciado Óscar a Mejor Director. El primer director mexicano (y latinoamericano) en conseguir este galardón. Cuarón tiene una filmografía breve y exitosa tanto en taquilla como en premios, algo que pocos han logrado a lo largo de sus carreras.

Alejandro González Iñárritu: el rey de los Óscars

Tener un apellido difícil de pronunciar podría haber sido un problema, pero lejos de ello la palabra “Iñárritu” se ha difundido por todo el mundo como sinónimo de buen cine. Quizás los anglosajones preferirían no tener que pronunciar esas consonantes que desconocen, pero a la fuerza han tenido que aprenderse el nombre de Iñárritu, un director que ya es uno de los mejores de la historia y que acumula diez nominaciones al Óscar en 17 años, y cinco galardones. Número de récord para uno de los grandes del cine.

Comenzó a hacerse notar en 2001, nominado al Óscar a Mejor Película Extranjera por Amores perros. Al igual que a sus compadres Del Toro y Cuarón, en 2006 su carrera despegó viéndose nominado a Mejor Película y Mejor Director con Babel. Luego llegaría Biutiful, y lo de después ya es historia.

Los años 2015 y 2016 pertenecieron en exclusiva a Alejandro González Iñárritu. Ganó el Óscar a Mejor Director en ambas galas y también el de Mejor Guión y Mejor Película gracias a Birdman. Por El renacido también estuvo nominado a Mejor Película.

Una lluvia de premios que ha continuado en 2018 con un Óscar Especial por el uso de realidad virtual en su corto Flesh and Sand. Hacía más de dos décadas que la Academia no consideraba otorgar tal reconocimiento extraordinario a nadie. El anterior receptor del Óscar Especial había sido John Lasseter por hacer un largometraje mediante imágenes digitales (Toy Story, 1995). Iñárritu se postula así como candidato a entrar en los libros de la historia del cine, etiquetado como uno de los grandes directores del séptimo arte. Visionario, perfeccionista, innovador y a la vez puro, comprometido y profundo. Un genio que nos regala un cine nunca antes visto.

Guillermo del Toro: la imaginación al poder

Guillermo del Toro es poseedor de un universo propio. Personal, fantástico y terrorífico. Su infinita imaginación le ha permitido crear criaturas y dar forma a historias que nadie antes de él había podido imaginar. Estamos ante uno de los grandes directores del cine. Otro que, junto a Iñárritu, pasará a los libros de historia de este arte.

Del Toro se define como un enamorado de los monstruos, personajes a los que analiza y estudia cuidadosamente. También le gustan los insectos, la maquinaria y los engranajes, los lugares oscuros… En estas aficiones encontramos explicación a los paisajes y personajes que ofrece en películas como Hellboy (2004) o El laberinto del fauno (2006). Nacido en Guadalajara en 1964, Guillermo del Toro dirigió su primera película en 1993: Cronos, una historia de terror y fantasía. Volvió a ponerse tras la cámara en 1997 y 2001, y dio el salto a la industria estadounidense en 2002 dirigiendo la segunda parte de la saga Blade. Su trabajo en Hollywood incluye el guión de la trilogía de El Hobbit o la saga Hellboy, todas ellas éxitos de taquilla.

Si la taquilla la ha dominado con superproducciones hollywoodienses de monstruos, fantasía y acción, el aplauso de la crítica Del Toro lo ha conseguido gracias a otro tipo de películas. El Laberinto del Fauno, una coproducción hispano-mexicana, le reportó nominaciones al Óscar, al BAFTA, al Globo de Oro, al Goya y al Premio Ariel. Esta aproximación desde el realismo mágico a la Guerra Civil española era su mejor obra hasta que en 2018 estrenó La forma del agua.

Con esta inusual y hermosa historia de amor entre una mujer muda y un anfibio humanoide, Guillermo del Toro ha encantado a la crítica y al público, levantando el Óscar a Mejor Director y a Mejor Película, e igualando lo que hizo su compadre Iñárritu en 2015.

El siglo XXI está siendo el siglo de los directores mexicanos. ¡Disfrutemos de su cine y esperemos que nos sigan regalando mucho más arte! ¡Enhorabuena México!