El country y el rock habían coqueteado desde, al menos, la segunda mitad de los años sesenta, fusionándose en algunas canciones de Buffalo Springfield, The Byrds o del propio Bob Dylan. Los críticos apuntan a Gram Parsons como uno de los artífices del perfecto matrimonio: el rock y el country se casaron gracias a su trabajo en The Byrds y en The Flying Burrito Brothers. Pero sin embargo fue otra banda californiana (el country rock tiene sus oficinas centrales en Los Ángeles) la que consiguió el éxito total de la mano de este género.

El árbol genealógico del rock es complejo, y especialmente cuando sus ramas crecen por el lado del country y el folk. Allí aparecen ramificaciones hacia el heartland rock, el soft rock, el roots rock, el género “americana”… toda una serie de subgéneros que, en ocasiones, suenan muy parecido. En cualquier caso en esta ocasión nos centramos en el country rock, bien delimitado por su propio nombre: elementos de la música country sumados a otros propios del rock.

Este género ha tenido asociado una banda desde principios de los años setenta. Un grupo que supo exprimir la fusión del rock y del country de manera excepcional, y produjo material musical que quedaría para la historia del rock. Canciones y discos que acompañarían a varias generaciones y que todavía hoy suenan y se reconocen en la radio. Estamos hablando de los Eagles, la genial banda que nos llevó al límite, nos invitó a dormir en el Hotel California y que es ya parte de la banda sonora de una época. En este artículo repasamos brevemente su historia.

Lejos del sentir de piezas como ‘Take It Easy’ (“Tómatelo con calma”) o ‘Peaceful Easy Feeling’ (“Una sensación apacible”), el espíritu interno de los Eagles fue siempre un nido de problemas, discusiones y peleas. Sin duda un elemento que no puede faltar en cualquier banda de rock que pretenda pasar a la historia. Es irónico que el grupo que compuso canciones tan tranquilas como ‘Tequila Sunrise’ fuera en realidad una jaula de grillos.

No pretendemos abordar toda la historia de los Eagles en un artículo como este, simplemente hacer un repaso con ánimo divulgativo. Para profundizar más en la interesante y compleja historia de la banda angelina es recomendable acudir a los distintos libros biográficos que se han escrito, como To the Limit: The Untold Story of the Eagles, de Marc Eliot, o al documental oficial y autorizado publicado en 2013, History of the Eagles.

La formación (1970-1971)

Aunque los Eagles han tenido hasta siete miembros, tan sólo dos nombres nos acompañarán desde el principio de la historia hasta el final: Don Henley, nacido en Texas en 1947, y Glenn Frey, de Detroit, nacido en 1948. Los demás o fueron expulsados antes, o llegaron más tarde.

La historia comienza en el año 1970 en el famoso Troubadour, el nightclub del West Hollywood donde en aquellos días la juventud de Los Ángeles acudía para escuchar en directo la música de moda. Don Henley había llegado a California de la mano de Kenny Rogers, que iba a producir el primer álbum de Shiloh, la banda tejana de Henley. Glenn Frey por el contrario no había aterrizado en Los Ángeles de la mano de ningún productor: había llegado en 1969 y formado Longbranch Pennywhistle, un grupo que apenas duraría un año. En cualquier caso esto no tuvo importancia para la creación de los Eagles. Lo importante en realidad fue un tercer actor (actriz, en este caso), la cantante de country Linda Ronstadt.

Linda Ronstadt acompañada de Henley (batería) y Frey (guitarra y camisa blanca) en el Troubadour.

Ronstadt era una de las fijas del Troubadour, y fichó a los jóvenes Henley y Frey para que la acompañaran en varias de sus canciones. Tras comprobar que la cosa funcionaba, por el talento de los dos foráneos, Ronstadt se echó a la carretera con sus nuevos acompañantes para promocionar su último disco. Fue durante esta gira de promoción cuando los chicos se dieron cuenta de que podían formar su propio grupo. ¡Tocaban muy bien juntos!

De esta manera, los cuatro acompañantes de Linda Ronstadt le informaron de que querían montar su propia banda, y ésta les animó a hacerlo. A Don Henley (batería) y Glen Frey (guitarra acústica) se les unieron el bajista Randy Meisner y el guitarrista Bernie Leadon, que procedía del mítico grupo The Flying Burrito Brothers. Cuatro patas para una mesa que tenía muy buena pinta… y no tenía nombre. La historia dice que en una excursión al desierto de Mojave, entre mucho tequila y peyote, a Glenn Frey se le apareció un grupos de águilas y exclamó: “Eagles!”.

Los primeros éxitos (1972-1974)

El productor inglés Glyn Johns quedó maravillado por el sonido de la recién formada banda y se los llevó a Londres a grabar el primer disco, que saldría en 1972 y llevaría el nombre del grupo: Eagles. La fusión de las voces de Frey, Henley y los agudos de Randy Meisner era armoniosa. Recordaba al genial sonido creado por Crosby, Stills & Nash.

Con esta calidad sonora y el genial acompañamiento (la batería de Henley, el banjo de Leadon, que daba ese toque country-folk, el bajo de Meisner y la acústica de Frey) los Eagles publicaron su primer éxito: ‘Take It Easy’, sencillo que subió hasta el puesto 12º en la lista Billboard. Otros sencillos de este primer álbum fueron ‘Witchy Woman’, con un toque de blues, y ‘Peaceful Easy Feeling’, una pieza de soft rock.

Con muchas ganas de seguir componiendo Henley y Frey se propusieron mantener un ritmo de publicación de un disco nuevo cada año, algo muy ambicioso y que pudieron conseguir durante varios años. En 1973 publicaron Desperado, un álbum que produjo hits como ‘Tequila Sunrise’ pero que no terminó de catapultar a los Eagles al estrellato total. La fama internacional todavía tenía que esperar.

Al año siguiente, nuevo disco. On the Border presentó sonidos más movidos y rockeros, como muestra ‘Already Gone’, y consiguió vender más copias. La comunidad de seguidores de los Eagles comenzaba a crecer. Aunque sus líderes (Henley y Frey) querían más, lo cierto es que tan sólo llevaban tres años en activo. Sin embargo esta inercia de Henley y Frey trajo inevitables choques. El primero, con su productor, que terminó saliendo del grupo.

El salto a la fama (1975-1979)

Con un nuevo productor y un nuevo fichaje (un guitarrista más, Don Felder), los Eagles publicaron su primer exitazo: One of These Nights, álbum de 1975 que contenía los sencillos ‘Lyin’ Eyes’, ‘Take It to the Limit’ y ‘One of These Nights’. Fue el primer álbum que llegó al número uno de las listas musicales. Y de allí arriba los Eagles ya no se bajarían: hasta cuatro discos seguidos fueron número uno.

Fama, dinero, giras impresionantes, aviones privados, premios, contratos… y discusiones, problemas, decisiones, peleas, enfrentamientos, intereses… Las dos caras del éxito. Todo comenzó una de estas noches, con One of These Nights.

One of These Nights fue nominado al Grammy a Mejor Álbum del Año, la canción ‘Lyin’ Eyes’ ganó el Grammy a Mejor Canción y los Eagles hicieron una gira mundial. Sin duda 1975 fue un gran año para el grupo, aunque tras un incidente que involucró una broma de mal gusto y una cerveza derramada, el guitarrista Bernie Leadon fue expulsado de la banda. Sin duda Leadon se arrepentiría toda su vida de haberle tirado una cerveza en la cabeza a Glenn Frey. Por todos es sabido que había muchas tensiones en el backstage. Los Eagles ficharon a Joe Walsh como nuevo guitarrista, sin duda todo un personaje.

Parecía imposible pero el grupo siguió publicando anualmente, y 1976 fue incluso mejor que el año anterior. Pese a los problemas y las tensiones internas (Glenn Frey y Don Felder no se llevaban muy bien) consiguieron publicar Hotel California, un álbum que ya es historia de la música. Aunque volvieron a perder el Grammy a Mejor Álbum del Año (ante el genial Rumours, de Fleetwood Mac), pulverizaron todos los récords de ventas: Hotel California ha sido el disco más vendido en Estados Unidos en el siglo XX. Ganaron, eso sí, el Grammy a Mejor Canción con ‘Hotel California’ y a Mejor Voz por ‘New Kid in Town’.

De ‘Hotel California’ se ha escrito mucho. Es la canción más famosa de los Eagles y esconde un significado profundo y oculto. Lejos de las teorías satánicas que la relacionaban con un canto a lo infernal, lo cierto es que ‘Hotel California’ sí tiene un mensaje interesante en contra de la sociedad de consumo. En palabras del propio Don Henley, la canción habla de la cara oscura del Sueño Americano. Además del contenido, la forma es memorable: ‘Hotel California’ tiene uno de los mejores solos de la historia.

Además, Hotel California produjo otros éxitos. Por ejemplo ‘Life in the Fast Lane’ fue un sencillo que llegó al nº3 en las listas y que estableció a Joe Walsh como pieza importante en el grupo (aunque apenas llevaba un año con los Eagles). Esto sin duda debió molestar a Don Felder, que en principio iba a cantar una de las canciones del disco y que finalmente se quedó sin protagonismo vocal. La manera en que Henley y Frey se las apañaron para que Felder no cantara es cuando menos curiosa: hicieron que su productor se llevara a Felder a comer a un restaurante y mientras tanto grabaron en el estudio la canción que supuestamente iba a cantar Felder. ¡Imaginaos la cara de éste cuando volvió y vio que el álbum ya estaba grabado sin contar con él! Sin duda su papel en la guitarra en todo Hotel California es importantísimo, pero este episodio fue una gota más en el vaso de las tensiones internas, que explotarían más adelante.

Definitivamente 1976 fue el año de los Eagles. No sabemos si lo hicieron a propósito, pero antes de publicar Hotel California a finales de año habían sacado al mercado Their Greatest Hits (1971-1975), álbum que, aunque recopilatorio, es en realidad el segundo disco más vendido de la historia. Eran momentos de lluvia de billetes sobre las cabezas de los Eagles.

Tras la gira mundial de 1977, el carismático bajista Randy Meisner decidió dejar el grupo. Por su propia personalidad tranquila y amigable no podía aguantar en ese insoportable horno que se había convertido el backstage de los Eagles. Detrás de los escenarios todo era caos, discusión y tensión. Así que tuvieron que encontrar a un batería que, además, tuviera una buena voz para hacer los agudos de Meisner. Llegó Timothy B. Schmit, de características técnicas (y psicológicas) similares.

La separación (1980-1994)

Que hubiera sido posible superar el éxito de One of These Nights no quería decir que los Eagles pudieran superarse a sí mismos de nuevo tras Hotel California. No pudieron mantener el ritmo de un álbum por año y durante 1977 y 1978 hubo sequía productiva. Aunque The Long Run (1979) volvió a ocupar el número uno en las listas, lo cierto es que ya no contenía piezas como las anteriores. El empuje del éxito de Hotel California ayudó a que The Long Run subiera hasta lo más alto de las listas de ventas, pero los críticos supieron detectar que la magia se había perdido.

En el verano de 1980 Glenn Frey y Don Felder discutieron fuertemente y hasta llegaron a las manos después de un concierto en el que se habían estado mandando mensajes durante la actuación. “En cuanto terminemos te reviento”, “tres canciones más y te pego una paliza”, se podía escuchar mientras tocaban. Sin duda la relación Frey-Felder nunca había sido fácil. Y en ese momento el grupo se hizo insostenible. Incluso el propio Don Henley estaba teniendo encontronazos con Frey.

Glenn Frey y Don Felder, una de las relaciones más tensas de la historia del rock.

Glenn Frey dijo que se había cansado de los Eagles, y así la banda se separó. Incluso físicamente, porque algunos se fueron a la Costa Este y otros se quedaron en California. Había sido una década excitante y llena de emociones. Ahora, con millones de dólares en los bolsillos, cada uno prefirió empezar aventuras en solitario. Eran los ochenta, y un nuevo horizonte se abría para ellos.

Sin duda el que más éxito tuvo fue Don Henley, que en los Eagles no sólo había demostrado habilidad con la batería y buena voz, sino que también había sido un magnífico compositor de letras y melodías. En solitario, Henley publicó rápidamente varios discos: en 1982, 1984 y 1989. Ganó algunos Premios Grammy y vendió mucho. Podemos recordar su genial ‘The Boys of Summer’, que contenía toques de ese “sonido Eagle”. Preguntado en algún momento de su carrera por si había posibilidades de que volvieran a unirse, Don Henley dijo literalmente: “Los Eagles se reunirán cuando el infierno se congele”. Nada más y nada menos.

Por su parte Glenn Frey compuso canciones para series de televisión y películas, y publicó también discos casi paralelamente a Henley (en 1982, 1984 y 1988). Su canción más popular quizás sea ‘You Belong to the City’, que apareció en Miami Vice. El bajista Timothy B. Schmit sacó únicamente dos discos durante los ochenta, pero colaboró con otros grupos, como Toto o Crosby, Stills & Nash, y también en algunos de los álbumes de sus antiguos compañeros.

Joe Walsh, que siempre había sido un espíritu libre y que de hecho había publicado discos en solitario mientras estaba con los Eagles, siguió su particular carrera y colocó algunos hits que merece la pena conocer, como la graciosa ‘Life’s Been Good’, canción que por cierto Walsh prometió hacer himno de Estados Unidos si era elegido Presidente, cargo para el que se presentó en 1980 con desastrosos resultados. Cosas de nuestro querido Joe…

Los Eagles necesitaron que los ochenta fueran una década de descanso y de separación. Necesitaban dejar de verse un rato. Diez años estaría bien. Hacia 1993 los rumores crecían y había una sensación entre los fans de que el milagro podía realmente ocurrir. Finalmente en 1994 volvieron a aparecer todos juntos. “Por cierto, en realidad nunca nos separamos. Simplemente nos hemos tomado 14 años de vacaciones” dijo entre risas Glenn Frey. Los Eagles habían vuelto.

El regreso (1994-2017)

El grupo realizó una serie de conciertos en 1994 de los que salió un disco, Hell Freezes Over (1995), que se acordaba de la mítica frase de Henley y que fue un auténtico éxito de ventas. El público había esperado muchos años para volver a tener un álbum de los Eagles, aunque simplemente fuera un álbum en vivo. La Eagle-manía seguía muy viva. El infierno por fin se había congelado.

Hell Freezes Over fue número uno e incluyó cuatro nuevas canciones. Las apariciones de los Eagles en la MTV, realizando giras con precios prohibitivos o recogiendo el galardón del Rock and Roll Hall of Fame confirmaban lo que siempre se había sabido y dicho: los Eagles eran la banda más popular de Estados Unidos.

Durante los noventa las cosas fueron bien, pero en el año 2001 los problemas volvieron (eran los Eagles, ¿qué esperábais?). Precisamente con Don Felder, que nunca supo bien cómo encajar en el grupo. Glenn Frey y Don Henley consideraron que Felder había roto el contrato firmado por todos los miembros al escribir un libro donde contaba la historia de los Eagles, y le despidieron. Felder les denunció inmediatamente y estalló la tormenta. Fueron años de líos judiciales y acusaciones, que se cerraron en 2007 tras haber llegado las dos partes (los Eagles y Don Felder) a un acuerdo económico que no se hizo público.

Ya sin Felder publicaron un nuevo álbum, Long Road Out of Eden (2007), con el que sacaron algunos sencillos que no llegaron muy alto en las listas y realizaron otra gira mundial. Sin duda seguían teniendo público que llenaba los estadios a los que iban. En 2013 se publicó el documental oficial que contaba la historia autorizada de la banda, con testimonios de todos los miembros y ex-miembros (también Don Felder y los antiguos guitarrista, Bernie Leadon, y bajista, Randy Meisner).

Y aunque al parecer los Eagles seguían en buena forma y con ánimos de seguir subiéndose a los escenarios, trágicamente en 2016 falleció repentinamente Glenn Frey, a los 67 años. La banda se quedaba huérfana de uno de sus padres. Lo último que se sabe que es que la intención de Don Henley es seguir, con una alineación actualizada del grupo, llevando los clásicos de los Eagles alrededor del mundo. Sin duda ya no será lo mismo sin Frey, pero el espíritu de los Eagles no desaparecerá.

Esta es la historia de uno de los grupos más importantes de la historia de la música, maestros en el género country rock. Los Eagles dejaron una profunda huella en la sociedad de los setenta, y marcaron a varias generaciones con himnos que siguen sonando todavía, cada vez que alguien conduce un descapotable por las interminables carreteras americanas.