Cuando lo contemplamos ya notamos que no es un cuadro normal. ¿Por qué nos mira tan fijamente esa niña pequeña? ¿A quién abre la puerta aquel hombre de negro? ¿Qué está dibujando Velázquez en ese lienzo que nos da la espalda?

La Familia de Felipe IV, conocida como Las Meninas, es una de las pinturas más importantes y reconocidas de la historia del arte. El genio sevillano Diego Velázquez terminó su obra maestra en 1656, y desde entonces no se ha encontrado respuesta a las preguntas que suscita. La más básica y principal es una que por su naturaleza parece irónica: ¿qué está pasando en la escena? «¡Vaya pregunta! —podría uno exclamar-— ¡tratándose de un simple cuadro!»

No es una pregunta estúpida. Se puede hacer el ejercicio mental e intentar responder a ¿qué está pasando en la escena?, ¿de qué va el cuadro realmente? o ¿qué refleja? Pero no es fácil dar con la respuesta.

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Para muchos críticos y expertos nos encontramos ante un cuadro que funciona como una fotografía. Es una instantánea que captura un momento preciso de una escena. Esto se sabe porque, si atendemos bien a los personajes del lienzo, vemos que están en movimiento. Una de las meninas gira suavemente la cabeza y comienza a hacer una reverencia y el niño le da una patada al perro para que se incorpore. Margarita, la protagonista del cuadro, también está moviendo los ojos. ¿A dónde mira? Al exterior del cuadro. ¿Qué hay allí fuera? Los reyes.

Aquí damos con otro de los secretos del cuadro: el espejo situado al final de la habitación, donde están reflejados Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, padres de Margarita. Con esta técnica Velázquez se convirtió en el primer pintor de la historia en reflejar a dos personajes tan importantes como los reyes a través de un simple reflejo.

La versión más aceptada es que los reyes acaban de entrar en la habitación y, por eso, Margarita dirige su mirada hacia ellos. El hombre de negro les abre la puerta, se obliga al perro a levantarse para mostrar respeto, la menina hace la reverencia…

¿Qué está dibujando Velázquez en ese lienzo gigante?

Si damos por buena la teoría de que los reyes entran en la habitación y de que el cuadro captura una imagen en movimiento, la pregunta siguiente es más intrigante: ¿qué está dibujando Velázquez en ese lienzo gigante? No pueden ser los monarcas, porque acaban de llegar, y no pueden ser las meninas, porque están al lado del pintor.

Es lo curioso de este cuadro. Aunque se llama Las Meninas, en realidad Velázquez no está dibujándolas. Aquí llegan algunas suposiciones interesantes: ¿a caso nos está pintando a nosotros, los espectadores, que nos situamos frente a su pincel? Sería tan inquietante como asombroso. En realidad nadie sabe qué esconde ese lienzo.

En caso de rechazar que los reyes acaban de entrar y que son ellos los dibujados por el pintor, siguen surgiendo dudas. Por ejemplo, ¿qué hace el hombre de negro abriendo esa puerta? —es el único personaje del que no se sabe la identidad—.

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Varios filósofos han reflexionado sobre Las Meninas, siendo célebre la teoría de Michel Focault sobre qué significa el cuadro. El mismísimo Picasso dijo que le gustaría encerrase en una habitación y no salir hasta descubrir qué quería decirnos Velázquez.

Se ha especulado sobre el simbolismo en la posición de los personajes, sobre el significado de los cuadros que cuelgan de la pared de la habitación, sobre por qué Velázquez se pintó a sí mismo dándose tanto protagonismo en la escena… Se puede intentar extraer mensajes políticos, científicos o filosóficos, pero es complicado que alguna vez lleguemos a adentrarnos en la cabeza del pintor y que sepamos qué quería transmitir con este maravilloso cuadro.

Y quizás así sea mejor. Es el misterio lo que hace de Las Meninas una obra de arte que sobresale por encima de las demás. Más allá del uso de colores, de la técnica o de los trazos, este es un buen ejemplo de un cuadro que da un paso más y explota el poder de la pintura y del arte como medio de comunicación.

Velázquez nos ha dejado un mensaje con su pincel. Disfrutemos tratando de entenderlo.