Grammy al Mejor Álbum en 1987, el quinto mejor disco de los ochenta según la revista Rolling Stone, alrededor de 15 millones de copias vendidas… Graceland fue el mayor éxito de Paul Simon (el de la guitarra en el famoso dúo de los sesenta Simon & Garfunkel, el que realmente tenía un don para esto de la música).

Después de haber creado himnos como ‘The Boxer’, ‘The Sound of Silence’ o ‘Mrs. Robinson’, Simon pasó los setenta cosechando éxitos pegado a su guitarra y al folk rock. Y no le fue mal haciendo lo que mejor sabía: ganó el Grammy al Mejor Álbum en 1976 con Still Crazy After All These Years (es uno de los seis artistas en la historia que han ganado más de un Grammy a Mejor Álbum del Año).

Pero en los ochenta algo cambió. El mundo cambió. La música cambió. Y Paul Simon cambió. Publicó Graceland, uno de los álbumes más alabados por la crítica y un verdadero tesoro que esconde sonidos, melodías, letras y ritmos que vale la pena recordar. Este breve artículo es, más que un intento de análisis de ningún tipo, una invitación a descubrir la obra maestra de Paul Simon.

Graceland, mítico disco del worldbeat

Cuando se habla del género worldbeat se menciona principalmente a Paul Simon y a Peter Gabriel, quienes a mediados de los ochenta exploraron la fusión de ritmos y sonidos de diferentes rincones del mundo (especialmente Latinoamérica y África) y los incorporaron al rock y a la música electrónica occidentales. De Peter Gabriel podemos quedarnos con ‘Shaking the Tree’ como una canción representativa de este estilo. En su caso, Paul Simon acababa de participar en 1985 en el USA For Africa cuando comenzó a pensar su próximo trabajo: Graceland.

No debemos equivocarnos con la imagen de portada del álbum. Aunque aparece lo que parece ser una ilustración medieval con un caballero montado a caballo y portando lanzas, el contenido del disco está lejos del ánimo de las Cruzadas o del ambiente de los castillos visigodos.

La revista Rolling Stone lo llamó “encantador y atrevido”, y es que entre sus once pistas encontramos sonidos que nos hacen viajar desde nuestra habitación hasta el interior de África y escuchar tambores en el desierto, hasta la América Profunda con el sonido del banjo o hasta las aguas del Caribe (de hecho la famosa banda Los Lobos llegó a denunciar a Paul Simon por plagio en la canción ‘All Around the World or the Myth of Fingerprints’).

A continuación hacemos una selección de tres pistas del álbum, que no es sino una pequeña muestra de la variedad de estilos que se esconden en Graceland. Comenzamos con la canción que da título al disco, y seguimos con los ritmos africanos.

El misterioso folk en ‘Graceland’

Ganadora del Grammy a Mejor Canción en 1988, ‘Graceland’ es una pieza que, aunque comienza con un ritmo identificable con la música americana, va evolucionando poco a poco e incorporando sonidos poco calificables.

El sonido de África en ‘Diamonds on the Soles of Her Shoes’

No pasarán más de cinco segundos y el oyente entenderá de qué estamos hablando. No. No es la intro de ‘El Rey León’. Es la influencia de músicos de Sudáfrica, que permitieron a Paul Simon imaginar canciones como esta y que le inspiraron para escribir otras como ‘Under African Skies’.

La invitación al baile en ‘You can call me Al’

La canción más icónica de Graceland, toda una explosión de ritmo que gana todavía más fuerza y sentido en la versión en vivo que Paul Simon grabó en uno de sus dos conciertos en Harare, Zimbabwe, en 1987, con motivo de la promoción de su disco. ¡Atentos al público y a los músicos! ¡Imposible no moverse en el asiento mientras se escucha esta canción!

En 1990 Paul Simon regresó a la exploración de la música étnica con el álbum The Rythm Of The Saints, en el que podemos escuchar influencias y sonidos venidos desde lugares como Camerún o Brasil. Sin embargo nada ha tenido tanto impacto y repercusión como la lista de canciones del genial Graceland, un disco que todo amante de la música debería conocer y escuchar alguna vez.