Los antiguos mapas y libros griegos hablan de la misteriosa región de Pentapotamia, una tierra oriental en los límites de Persia. La ‘Tierra de los Cinco Ríos’, un territorio al que llegó el mismo Alejandro Magno y en el que tuvo que detener su avance hacia el Este. Fue en el Indo donde el conquistador macedonio encontró su barrera final. El gran río asiático bebe de los cinco ríos que bañan esta zona, la histórica región del Punyab.

El Chenab, el Jhelum, el Beas, el Ravi y el Sutlesh recorren las llanuras de esta tierra descendiendo de las montañas y dejando un rastro verde y de vida a su paso. Fue aquí donde florecieron algunas de las primeras civilizaciones, allá por el VII milenio antes de Cristo. Mucho tiempo después, pasados imperios, guerras y pueblos, en Punyab nació una nueva religión: el sijismo.

Gurú Nanak de niño, en la escuela

Gurú Nanak nació en el año 1469, en el seno de una familia hinduista, cerca de Lahore. Cuando abandonó su casa comenzó una serie de viajes en los que predicó una serie de enseñanzas que pretendían superar las dos religiones mayoritarias de la zona, el hinduismo y el islam. Con su famosa frase “na ko hindú, na ko musulmán” Gurú Nanak aseguraba que había que olvidarlas y abrazar una nueva fe: el sijismo. Esta idea se expandió por Asia gracias a los cuatro viajes (udasis) que realizó: su primer viaje fue hacia el noreste, atravesando la región de Bengala; el segundo hacia el sur, llegando hasta la isla de Sri Lanka; el tercer viaje fue al norte, hacia Cachemira y el Tíbet; y finalmente peregrinó hacia La Meca y Bagdad, en dirección oeste.

El noveno gurú del sijismo, Gurú Gobind Singh

A su muerte en 1538, Gurú Nanak fue sucedido por el segundo gurú del sijismo, Gurú Angad, que siguió con el trabajo de difusión de la nueva fe. El primer problema que se encontraron los sijes llegó del norte y a caballo. Los mogoles conquistaron una gran extensión de territorio en la India y llegaron al Punyab. Y aunque el emperador mogol Akbar se enamoró del sijismo cuando visitó el langar del Gurú Amar Das (tercer gurú del sijismo) y permitió la libertad religiosa, su sucesor Jahangir vio a los sijes como una amenaza. Este nuevo emperador mogol encarceló a varios gurúes y persiguió el sijismo. Como respuesta, los sijes fortificaron sus ciudades. Durante todo el S.XVII hubo tensión con los mogoles y también con los rajás hindúes.

En 1701 mogoles y rajás se unieron contra los sijes. Un enorme ejército atacó la ciudad sij de Anandpur. Los sijes tuvieron que retroceder hasta Khalsa, pero allí vencieron a sus enemigos. Esta victoria fue la primera de muchas, que consiguieron fortalecer y asentar definitivamente a la cultura sij en la región de Punyab.

Los sijes alcanzaron su mayor cuota de poder en el periodo 1799-1849, cuando se estableció el Imperio Sij, el único momento en la historia en el que existió un Estado sij. Tuvo su capital en la ciudad de Lahore, su religión el sijismo (aunque también había musulmanes) y la lengua más hablada el panyabí, si bien el persa era utilizado en las instituciones oficiales.

Fue un imperio que a duras penas duró medio siglo. Su corta vida estuvo marcada por las guerras (contra el vecino Imperio Afgano, contra el Imperio Qing de China…) y por la inestabilidad. Cuando en 1845 la Compañía de las Indias Orientales se interesó por esta región, los sijes se defendieron. La Primera Guerra Anglo-Sij (1845-1846) no consiguió terminar con el Imperio Sij, pero desató los problemas políticos internos. Fue en la Segunda Guerra Anglo-Sij (1848-1849) cuando los ingleses consiguieron someter al Ejército sij y incluir el Punyab como una nueva provincia de la India, controlada por el Imperio Británico.

El Ejército sij consigue arrebatar varios cañones al Ejército británico en la Primera Guerra Anglo-Sij

Desde muy temprano en la India Británica hubo movimientos nacionalistas por la independencia (los primeros ya en 1857), si bien fue a partir de la Primera Guerra Mundial, durante los años veinte y treinta, cuando más se intensificaron las reclamaciones. Dos hechos fueron definitivos para el complicado futuro del Punyab: en 1930 el Congreso Nacional Indio (uno de los principales partidos políticos de la India que lideró el movimiento de independencia del país) proclamó la independencia de Lahore, y en 1940 la Liga Musulmana (otro partido político que apostaba por la división del territorio indio en dos Estados según la religión: hinduismo o islam) aprobó la Resolución de Lahore.

El Congreso era un partido nacionalista que sólo pensaba en los intereses de la mayoría hindú de la India y la Liga era un partido islamista, que buscaba el bien de la población musulmana. En medio estaba la minoría sij, que resistía en la región del Punyab. Los problemas estaban servidos. Y estallaron con violencia.

La población hindú no aceptó la Resolución de Lahore y durante la década de los cuarenta hubo manifestaciones y protestas. Corrió la sangre, especialmente en el Punyab. Finalmente en 1947 el Imperio Británico, el Congreso y la Liga tomaron una de las decisiones más importantes del S.XX: trazar la frontera entre la India y Pakistán en pleno Punyab. La histórica región quedó dividida en dos mitades: una india (hindú) y otra paquistaní (musulmana). Entonces se dio una de las migraciones más grandes de la historia: millones de musulmanes cruzaron al Punyab paquistaní y millones de hindúes migraron a la India.

No fueron ajenos a este movimiento los millones de sijes que vivían en Punyab, y que se vieron de pronto divididos y atravesados por fronteras nuevas. Así nació el movimiento nacionalista sij, de gran importancia durante el S.XX y en la actualidad. La búsqueda de un Estado sij y la reunificación del Punyab histórico fueron causas que justificaron masacres y atentados durante los años setenta y ochenta.

El Estado de Punyab, en la India, se convirtió en el reducto del sijismo. El centro mundial de una religión que siguen más de 25 millones de fieles. En la frontera con el Punyab paquistaní se encuentra el Templo Dorado de Amritsar, lugar sagrado para los sijes. Un pequeño espacio de paz y tranquilidad en medio de una región en constante tensión.

El Templo Dorado es el principal templo sij del mundo. Todos los fieles del sijismo deben visitarlo al menos una vez en la vida. En 1984 fue el escenario de un importante episodio en la historia de Punyab y el sijismo.

Desde 1980 en Punyab habían ganado adeptos distintos movimientos independentistas, que en ocasiones hacían uso de la violencia contra la población hindú pro-India. Cuando el líder sij Jarnail Singh Bhindranwale declaró la independencia de Jalistán, el Estado soberano ideal del sijismo, el ejército indio lo persiguió. Bhindranwale y sus seguidores se refugiaron en el Templo Dorado. La Primera Ministra Indira Gandhi tomó una decisión rápida pero de vital importancia para el futuro de Punyab, de la India, del movimiento sijista y suyo propio: entrar a la fuerza en el Templo Dorado y apresar a los independentistas.

Entre el 3 y el 6 de Junio de 1984 las fuerzas indias asaltaron el Templo Dorado y se enfrentaron contra Bhindranwale, que acabó muerto. La Operación Blue Star llevada a cabo por el Ejército de la India consistió en una serie de bombardeos sobre el Templo y en una intervención militar que acabó con más de quinientos civiles muertos, además de todos los rebeldes sijes y decenas de soldados indios. Indira Gandhi debió haber pensado si atacar el lugar más sagrado de los sijes era una buena idea. Apenas cuatro meses después fue asesinada por su dos guardaespaldas, que eran sijes.

El asesinato de la Primera Ministra de la India a manos de dos sijes no era una anécdota. Supuso importantes ataques de la población hindú sobre la población sij, en la que murieron miles de sijes. Fueron años sangrientos que se extendieron hasta la década de los noventa.

La idea de un Jalistán libre, un Estado sij independiente de la India, es apoyada por la mayoría de los líderes del sijismo, por gran parte de la población del Punyab y hasta por el Gobierno de Pakistán (en un intento de debilitar a su vecino y rival). Algunos grupos independentistas proponen hacer un referéndum en el año 2020.

Este conflicto es un buen ejemplo de cómo, muchas veces, la religión es la frontera más complicada de superar. Después de haber sido atacada por persas, griegos, turcos, afganos y británicos, y haber recibido la influencia del hinduismo, el islam, el budismo y el sijismo, la región del Punyab sigue su día a día entre los cinco ríos que la siguen bañando después de siglos de historia.