En un rincón de Europa se encuentra el corazón del baloncesto mundial. Desde allí se bombea la sangre a todo el sistema internacional de este fabuloso deporte que consiste en meter un balón en un aro. Es una pequeña región de la que salen los mejores jugadores, los mejores entrenadores y las tácticas y estrategias copiadas por el resto de la comunidad baloncestística.

Es Serbia, el corazón de lo que una vez fue la gran Yugoslavia, potencia del baloncesto mundial. Hoy en solitario, sigue liderando el mejor baloncesto que se puede ver. El pase, la calidad, el espíritu de equipo, la competición continua, los métodos de entrenamiento, la humildad de los jugadores, el genio de los entrenadores, la historia que les acompaña, la increíble afición… Es Serbia, la tierra del baloncesto.

Capítulo 1

Los mejores entrenadores de baloncesto

Antes de la llegada de Ranko Zeravica a la selección yugoslava, la región que hoy muchos conocen como el corazón del baloncesto internacional no había conseguido ningún éxito. Bajo las órdenes del abuelo del baloncesto serbio, en 1967 se consiguió llevar al país a la Final del Mundial (Medalla de Oro para la todopoderosa Unión Soviética), en 1968 se llegó a la Final de las Olimpiadas (Medalla de Oro para el todopoderoso Estados Unidos) y en 1969 se llegó a la Final del Eurobasket (Medalla de Oro de nuevo para la URSS). Todavía no se había conseguido ningún título, pero tres años seguidos llegando a la final de los principales torneos era una buena señal.

Finalmente el medallero de Zeravica aumentó hasta ser uno de los palmarés más extensos del baloncesto mundial: consiguió el Campeonato Mundial en 1970 y la Medalla de Oro Olímpica en 1980. Ranko Zeravica fue el que inició la leyenda.

Otro abuelo del baloncesto serbio, Dusan Ivkovic, tomó las riendas de la selección yugoslava en 1987 y desde entonces no dejó de conseguir éxitos año tras año: en 1988 Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1989 Campeón del Eurobasket, en 1990 Campeón del Mundo, en 1991 Campeón del Eurobasket… eran años políticamente duros, pero en lo deportivo fue muy provechoso.

Otros entrenadores serbios han conseguido éxitos internacionales y nacionales en distintos países, como Maljkovic, ganador de nada más y nada menos que cuatro Euroligas y creador de la imparable Jugoplástika de Split, o Pesic, que volvió a conseguir para su país el Campeonato Mundial en el año 2002. También está consiguiendo éxito en la actualidad Djordjevic, antaño genial jugador, y que ya ha llevado a Serbia a la final de las Olimpiadas 2016 y del Mundial 2014. Sin embargo hay un nombre que sobresale por encima de todos: Zeljko Obradovic.

Recién ganada su novena Euroliga en este 2017, Obradovic ha conseguido algo que ningún otro entrenador podrá hacer. Él solo tiene más títulos europeos que prácticamente todos los equipos. Nueve veces ha levantado la gloria en Europa, y lo ha hecho con cinco clubes distintos. Además, consiguió ganar el Mundial de Baloncesto de 1998.

Obradovic es hoy en día el Rey de Europa en el baloncesto de clubes, pero fue también Rey del Mundo con la selección durante el periodo 1996-2000, único momento en el que ha sido entrenador nacional. Todos los años consiguió algo: en 1996 Medalla de Plata Olímpica, en 1997 Campeón del Eurobasket, en 1998 Campeón del Mundial de Baloncesto, en 1999 Medalla de Bronce en el Eurobasket… una carrera impresionante y que sigue creciendo hoy en día.

Muchos amantes del baloncesto serbio encuentran imposible no ceder a la tentación de incluir a un nombre más en la leyenda serbia: Gregg Popovich. El famoso entrenador de la NBA tiene una gran relación con la región yugoslava: su madre es croata y su padre serbio. Más allá de la cuestión personal, nos es interesante el ámbito profesional para tratar a Popovich como un serbio más. Y es precisamente en el ámbito profesional donde se observa con claridad que efectivamente el entrenador de los Spurs guarda muchos vínculos con el baloncesto serbio.

“Todavía copio algunas jugadas de Ivkovic y Obradovic” llegó a decir Popovich en una entrevista. Más claro imposible. Es la frase que nos permite incluirle en un artículo como este.

Además de ese enlace profesional que vincula a Popovich con el baloncesto serbio, es curioso ver también cómo su carrera ha coincidido en el tiempo y en los resultados con la de otro genio como es Obradovic. Ambos han tenido una larga trayectoria con un sólo equipo, y ambos han conseguido ganar el título más importante por el que competían en las mismas ocasiones. Dos genios con carreras paralelas y que se tienen aprecio mutuo.

Popovich y Obradovic en Octubre de 2014 antes de un duelo entre sus equipos, con resultado Fenerbahce 90-96 Spurs

El balance de los entrenadores serbios es impresionante. Un dato sirve para entender su importancia en el mundo: hasta la fecha se han jugado 51 medallas en el Mundial de Baloncesto (17 de Oro, 17 de Plata y 17 de Bronce en 17 ediciones). Los entrenadores serbios acumulan un total de 11 medallas. Es decir, el 20% de las medallas de la historia del baloncesto mundial las han ganado entrenadores serbios, una de cada cinco. Además, estos entrenadores han ganado 18 medallas en los Eurobaskets y 7 en las Olimpiadas. También tienen 16 Euroligas y decenas de títulos nacionales en distintos países (¿incluidos los cinco anillos de Popovich?).

En cualquier caso, no son los datos lo que deberían hablar por las carreras de los entrenadores serbios, sino las sensaciones que transmiten a tantos millones de aficionados cuando ejercen su trabajo desde los banquillos. Es un auténtico espectáculo verlos planificando estrategias y arengando a sus jugadores. Puro genio y espíritu.

Con entrenadores como estos, ¿cómo no van a ser competitivos los jugadores serbios? Como hemos podido ver en el video ‘Serbia, land of basketball (Part I)’ hay algo que comparten los Ivkovic, Obradovic, Popovich… y es su mal genio cuando están en la cancha. Es mejor no enfadarles. No hay nadie que se libre de su ira: jugadores, árbitros… incluso sus asistentes!

Capítulo 2

Algunos de los mejores jugadores de la historia

 

…próximamente…