La Guerra Civil en 10 minutos

Los meses previos a la guerra el país vivió en un ambiente más tenso de lo habitual. Se podía predecir que algo importante iba a pasar. El triunfo en las urnas del Frente Popular y las decisiones que tomó el gobierno no gustaron. La política agraria había dejado a miles de personas entre el campesinado insatisfechos, así como a los terratenientes, la política laboral que en principio iba a ser buena dando más derechos al colectivo tampoco gustó a la burguesía empresarial, la política de crear un estado laico enfadó a la Iglesia… y así otras muchas decisiones.

Aun así, aunque el gobierno no hubiera hecho malas políticas, lo cierto es que la República había llegado a España en un mal momento, pues la recesión económica mundial empeoraba las condiciones de vida del populacho y dificultaba la realización de los proyectos que se tenían en mente. A esta recesión económica se le sumaba otro factor determinante: el ascenso de los regímenes fascistas en Europa (Hitler y Mussolini). Esto dificultaba la supervivencia de un régimen republicano en España.

Durante toda la República se habían sucedido intentos de la derecha de derrocar el régimen, el hecho de que todos fallasen (Sanjurjo 1932) hizo que, finalmente, surgiera un levantamiento que acabó en guerra civil. El levantamiento se inició en el territorio español del norte de África, donde se encontraban importantes generales como Sanjurjo. Se conspiró contra la República desde que Azaña ocupó la presidencia (de la República). Mola, otro de los generales decisivos, se encontraba en Pamplona, y Franco, en las Islas Canarias. El hecho de que se encontraran tan alejados de Madrid, donde se tomaban las decisiones, era porque, con el triunfo en las urnas del Frente Popular, el gobierno se encargó de recolocar y dispersar a los generales no afines a la República y de los que se sospechaba que podían conspirar. La distancia no impidió que los tres generales se pusieran en contacto y planificaran un golpe de estado.

El golpe de estado se produjo finalmente el 17 de julio en el Protectorado de Marruecos, toda la zona norte de África (los militares) fueron afines al levantamiento. Durante los próximos días 18, 19 y 20 de julio el alzamiento militar se extendió a la península. En Andalucía, Aragón, Castilla y León y Galicia el levantamiento fue rápido y no hubo resistencia. En Madrid, Barcelona y Valencia no ocurrió lo mismo, allí se consiguió reprimir la sublevación, pues la Guardia Civil y la Guardia de Asalto se mantuvieron fieles a la República. Así pues, el golpe triunfó en el norte, en el centro y en sur, pero fracasó en la mayoría de ciudades grandes. La zona agraria (de tradicional carácter más conservador) quedó en manos de los militares sublevados y las ciudades y zonas industriales se mantuvieron republicanas. La división de España estaba hecha. El mapa estaba planteado. Ahora sólo quedaba luchar.

A finales de julio de 1936 estaba ya iniciada la Guerra Civil. Los ejércitos republicano y golpista estaban más o menos equilibrados en cuanto a número de efectivos. La ayuda alemana e italiana a los sublevados y la mala gestión y organización de los republicanos en los primeros meses hizo que la guerra se decantara hacia el bando nacional, que era como se denominaban los sublevados. Los nacionales justificaron su acción como el único medio de acabar con el desgobierno de la República y exterminar a los enemigos de la patria. A los republicanos, comunistas, anarquistas y socialistas los denominaban “rojos”. Contaron con el apoyo de las clases aristócratas (banqueros, empresarios…), con los partidos de derechas como la CEDA y con las organizaciones de extrema derecha como los falangistas o los carlistas. En el otro lado estaban los republicanos, que defendían que la República tenía que combatir los regímenes fascistas que estaban aflorando en Europa. Los republicanos se fueron radicalizando (anarquistas, comunistas, radicales…).

En el contexto internacional, a finales de 1936 veintisiete países firmaron el Comité de No Intervención. “La guerra civil española era una cosa de España.”. Pero la realidad fue bien distinta. Alemanes e Italianos, movidos por intereses políticos (eran afines a la ideología de Franco y los sublevados) ayudaron a los militares golpistas con unos 90.000 efectivos, 1500 aviones y 300 tanques. Por su parte, la República recibió la ayuda de la URSS, que envió ayuda en forma de tanques y aviones, y gracias a las Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios comunistas (llegaron 35.000 soldados). Así pues, lo de “No Intervención” fue una mera formalidad política, en la práctica no se tuvo en cuenta.

El transcurso de la guerra se puede describirse en cuatro fases. La primera fase, en la segunda mitad de 1936 y la primera de 1937 tuvo como objetivo por parte de las tropas nacionales (que durante toda la guerra fueron las que llevaron la iniciativa y las que realizaron operaciones militares más importantes) tomar Madrid, para así consolidar el alzamiento. Mola inició los primeros movimientos desde Burgos y, al mismo tiempo, se trasladaban las tropas de Marruecos a Andalucía. A finales de octubre las tropas de Franco estaban ya a las puertas de la capital y se ordenó la ofensiva. En un primer momento se temió por la caída de Madrid, pero la llegada de tanques soviéticos y de un ejército anarquista levantaron la moral del pueblo, que, bajo el grito de “no pasarán” defendió la ciudad. Los republicanos resistieron al ataque de los sublevados. La segunda fase, en la segunda mitad del 37, supuso la caída del norte republicano gracias a una táctica de desgaste por parte de los nacionales. Lo primero que se hizo fue aislar la franja cantábrica, para ello Mola hizo caer al País Vasco (ayudado por los alemanes de la Legión Cóndor, que bombardearon esa zona. Gernica 1937). Con Galicia, Castilla y País Vasco en el bando sublevado, Asturias y Cantabria, principales proveedores de carbón, hierro y metal, tuvieron que aguantar lo que pudieron con las milicias republicanas. No tenían tanques ni aviación, estaban aisladas. Desde Madrid se intentó detener la ofensiva sobre el norte iniciando la Batalla de Brunete, pero no se consiguió nada. También se intentó conquistar Zaragoza, para que los ejércitos de Franco desviaran la atención del norte, pero tampoco resultó. Finalmente a finales de 1937 todo el norte y el oeste de España era de Franco. Para esas fechas habían muerto Sanjurjo y Mola, en sendos accidentes de aviación.

La tercera fase consistió en atacar el flanco este (Valle del Ebro, Cataluña y Valencia), para ello se necesitó todo el año de 1938. El primer movimiento que hizo Franco fue atacar Madrid de nuevo, en un intento de terminar ya con la guerra, pero los republicanos tomaron Teruel, lo que obligó a los nacionales a retrasar la ofensiva en Madrid y dedicar su esfuerzo a recuperar Teruel. En los primeros meses de 1938 tuvo lugar la Batalla de Teruel, una de las más sangrientas de la guerra. La derrota tuvo unos resultados desastrosos para el ejército republicano, debido a las pérdidas humanas y a el agotamiento físico y moral de las tropas.

Aprovechando la superioridad Franco preparó una ofensiva general en Aragón para alcanzar el Mediterráneo. Con ejércitos del norte de África y las tropas italianas se avanzó por el Valle del Ebro, la conocida como Batalla del Ebro fue la más encarnizada de la guerra (casi 100.000 muertos entre ambos bandos). Así pues, con la moral por los suelos y el ejército diezmado, los republicanos se encontraban con que tenían en su poder únicamente Madrid, Castilla La-Mancha, el sur de Valencia y Murcia. Aislada, en el norte, se encontraba Barcelona. Los franquistas aprovecharon el mal momento del ejército republicano para atacar definitivamente a Cataluña. Con un ejército de 300.000 hombres Franco empezó a tomar las ciudades de Barcelona y Gerona. A principios de 1939 Cataluña ya estaba en manos de los sublevados. Medio millón de personas se exiliaron desde Cataluña a Francia, entre ellas el presidente de la República, Azaña, que dimitiría días después de que los gobiernos de Francia y Reino Unido reconocieran el gobierno de Franco. Este fue un duro golpe para la República que, ya sin fuerzas, estaba siendo vencida física, moral y políticamente por Franco. La fase final de la guerra consistió en tomar la capital, en la que se estaban peleando los propios republicanos. Los socialistas pretendían negociar con Franco y el gobierno de Negrín se oponía. Finalmente, una última ofensiva franquista entró en la ciudad a finales de marzo sin resistencia alguna. El 1 de Abril Franco firmó en su último parte de guerra que ésta ya había acabado.

Las consecuencias de la guerra fueron demoledoras para el país. Para empezar más de medio millón de personas se exiliaron, y unas 600.000 murieron. En cuanto a la economía, se destruyeron puertos, carreteras, puentes, vehículos, edificios… medio millón de viviendas fueron destruidas. A su vez, la producción industrial descendió notablemente y la agrícola también, debido a la falta de hombres en el campo. La Hacienda pública estaba arruinada, el comercio exterior paralizado y el consumo privado era casi inexistente. Pero también hubo consecuencias de carácter cultural. Intelectuales y artistas de la talla de Pablo Picasso, Joan Miró, Luis Buñuel, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y otros muchos se exiliaron a países como México, Francia o Reino Unido.