Yggdrasil y los nueve mundos de la mitología nórdica

El árbol Yggdrasil. Detalle del manuscrito AM 738 4to, del siglo XVII, guardado en el Instituto Árni Magnússon, en Islandia.

Podemos imaginar a J.R.R. Tolkien a principios de los años treinta en su escritorio, escribiendo el poema Mitopoeia o pensando en cómo crear un alfabeto a partir de runas. Este lingüista, escritor, profesor y filólogo era un enamorado de la mitología escandinava, y además había estudiado nórdico antiguo. Sin duda Tolkien conocía a la perfección la historia de Yggdrasil, el árbol de la vida en el que se inserta el mundo.

Yggdrasil es mencionado en la Edda Prosaica y también en la Edda Poética. Como ya comentamos en otros artículos, es gracias a estas compilaciones manuscritas que sabemos tanto de la cultura y mitología nórdica. En las historias escandinavas Yggdrasil es un gigante fresno que da cabida a los nueve mundos que componen el universo, y que están unidos entre sí por las ramas y raíces del árbol.

La estructura de este cosmos no está del todo clara, aunque se sabe que los nórdicos diferenciaban entre tres zonas: la copa del árbol era Asgard, el reino de los dioses, gobernado por Odín; el tronco, donde se encuentra Midgard (“La Tierra Media” o “Tierra en en Medio”), hogar de los hombres; y las raíces, donde está el Niflheim, la zona de oscuridad y niebla perpetua, hogar del temible Nidhogg y del reino de Hel.

Existen también diferentes opiniones sobre el número de mundos que existen en el Yggdrasil y sobre el lugar que ocupan. Se han contado hasta nueve zonas distintas, si bien algunos autores creen que eran seis los mundos, en coincidencia con las diferentes razas de seres: Midgard, el mundo de los hombres (menn, en nórdico antiguo), Jötunheimr, el mundo de los gigantes (jötnar), Álfheimr, el mundo de los elfos (álfar en nórdico), Helheimr, el mundo de los muertos, situado en el  Niflheim; y por último los dos mundos de los dioses: Asgard, el mundo de los Aesir, y Vanaheimr, el mundo de los Vanir.

Intento de representación del mapa del universo según la mitología nórdica. Ilustración sacada del libro ‘Histoire des peuples du nord’, escrito por Henry Wheaton en 1844.

A estos seis mundos hay que añadir al menos dos más: el Niflheimr, mundo helado, y el Muspellsheimr, el mundo de fuego. La cosa se complica cuando vemos que dentro del Niflheimr se encuentra el mundo de los muertos, el Helheimr. Otra complicación deriva del mundo de los elfos oscuros y de los enanos. Mientras unas fuentes dicen que existían dos espacios diferentes en el Yggdrasil para estas dos razas, otros autores, como Snorri Sturluson, aseguran que ambas vivían en el Svartálfaheimr.

Como hemos dicho la localización de estos mundos es complicada, y por tanto la elaboración de una cartografía de este cosmos es algo igualmente difícil. Los nórdicos mencionaban estos mundos sin decir siempre dónde estaban. Algunos piensan por ejemplo que el Muspellsheimr, el mundo de fuego donde reinaba el gigante Surt, estaba sobre el propio Asgard, hogar de los dioses. También hay fuentes en las que se incluyen los nueve mundos dentro del tronco del Yggdrasil y otras que sitúan a varios de ellos apartados, unidos al árbol únicamente por las raíces.

Además de los mundos, en el fresno gigante Yggdrasil aparecen otros elementos interesantes. Hay por ejemplo tres animales que se relacionan entre sí a través de todo el árbol: el Águila Sin Nombre, la ardilla Ratatösk y el dragón Nidhogg. El águila se encuentra en lo más alto de este universo, y todavía hoy está envuelta en el misterio: no se sabe con certeza qué representa. Ratatösk es una inquieta ardilla que recorre el fresno de arriba a abajo, llevando mensajes desde el Águila hasta el Nidhogg, el gran dragón que habita en las raíces del Yggdrasil.

Fuera del propio árbol está el Pozo de Urd, un misterioso lugar donde se reúnen las nornas, tres espíritus femeninos que riegan el mundo. Urd es la que ve lo que ha ocurrido, Verdandi observa lo que ocurre ahora y Skuld tiene la capacidad de ver lo que debe suceder. Además de estas habilidades, las nornas son hiladoras que tejen la vida de todos los seres del Yggdrasil.

En las profundidades del mundo habita Hel, la diosa del inframundo nórdico. Helheimr es su reino, al que se accede desde el mundo congelado de Niflheimr. Quien pretenda adentrarse en los dominios de Hel debe atravesar las montañas nevadas de Niflheimr y cruzar el río Gjöll por el Puente de Gallarbrú. Así se accede a Helheimr, que está de alguna manera dentro del mundo de hielo. Es aquí donde las leyendas nórdicas ubican al dragón Nidhogg.

Hay conexión también entre Niflheimr y su opuesto Muspelheimr, el mundo del fuego. Las historias cuentan que antes de la creación del mundo existía entre estas dos zonas un abismo profundo donde convergían ambas materias (hielo y fuego). Este hueco era el Ginnungagap, y allí, entre la lava y la escarcha nació el gran Ymir, el padre de los gigantes de hielo.

Los gigantes son una raza muy importante en la mitología escandinava. Habitan en dos mundos distintos: Muspelheimr es donde viven los gigantes de fuego y Jötunheimr el hogar de los gigantes de piedra y de hielo. En el mundo de Jötunheimr está edificada la fortaleza de Utgard, castillo principal para todos los gigantes.

Desde Utgard los gigantes amenazan al mundo de los hombres, Midgard. Los clanes vikingos creían que el mundo estaba rodeado por una gran serpiente, Jömundgander, también conocida como la Serpiente Midgard. En la batalla final, el famoso Ragnarok, Jömundgander estaba destinada a morir a manos de Thor.

Será durante el Ragnarok cuando un ejército de gigantes de fuego saldrán de Muspelheimr y cruzarán el Puente Arcoíris de Bifrost camino de Asgard, el mundo de los dioses. El guardián Heimdal tratará de defender el paso hacia suelo divino desde su fortaleza de Himinbjörg, pero la guerra será inevitable.

‘La Batalla de los Dioses Condenados’ (Friedrich Wilhelm Heine, 1882)

En Asgard los dioses viven tranquilamente, y en el majestuoso salón Valhalla se reúnen los muertos en batalla. Estos héroes pasarán el resto de sus vidas muertas en el comedor que Odín ha preparado para ellos. El resto de muertos acompañarán a Freya y descansarán en el Folkvang, el verde prado en el que vive la diosa.

En la mitología nórdica existen dos familias de dioses: los Aesir y los Vanir. Los primeros tienen en Asgard su residencia, y los Vanir habitan en el mundo de Vanaheimr. También existen dos familias de elfos: los elfos oscuros viven en Svartálfaheimr y los demás en Alfheimr. Se cree que los primeros cohabitaban el Svartálfaheimr con los enanos.

Toda esta información se sabe de las traducciones que los copistas de la Edad Media hicieron de los textos originales nórdicos, en concreto a Snorri Sturluson, que recopiló prácticamente toda la mitología escandinava en varios libros. A él le dedicamos otro artículo, en el que buceamos por las historias de vikingos a través de los escritos de Sturluson.

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2 Comentarios

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