Habría causado mucha menos sorpresa el titular “Corea del Norte, único país sin Google Maps”, pero lo que uno se encuentra viajando por la famosa aplicación cartográfica es que, en realidad, es Corea del Sur quien no tiene información sobre vías de comunicación en su territorio.

Google Maps es el servicio cartográfico que Google lanzó en 2005 y que, desde entonces, ayuda a conductores por carretera, a viandantes que pasean y, según el Gobierno de Corea del Sur, a malvados espías que quieren conocer el sistema de comunicaciones de los países.

En otros artículos hemos explicado el largo conflicto que mantienen Corea del Norte y Corea del Sur -que de hecho siguen oficialmente en guerra, ya que nunca se firmó la paz-, pero esta vez la enemistad entre estos dos hermanos se expresa a través de la protección de datos a través de internet.

Una ley surcoreana de 1947 obliga al Gobierno a imponer fuertes restricciones para “proteger al país de Corea del Norte”, por lo que el Ministerio de Tierra, Infraestructuras y Transporte no ha podido facilitar la información cartográfica nacional a Google. La multinacional estadounidense ha sido sustituida por empresas locales surcoreanas, cuya cartografía es la que aparece en el propio mapa de Google Maps.

El Gobierno de Corea del Sur ofreció a Google una base cartográfica con instalaciones militares borradas, pero el buscador exige siempre la cartografía completa. Además, la ley de 1947 impide que la información geográfica nacional surcoreana sea exportada a otros países. En su momento la ley se hizo pensando en que Corea del Norte podría utilizar esos importantes datos para planificar una invasión o realizar ataques medidos. Hoy, Corea del Norte tiene su territorio cartografiado por Google Maps y no ha ocurrido nada. Las tensiones se han rebajado mucho y en el siglo XXI es inútil tratar de esconder la geografía. Entonces, ¿por qué en Corea del Sur siguen protegiendo tanto su privacidad geográfica?

La explicación, como casi siempre, está en la economía. Sorprendía el titular del artículo porque Corea del Sur es conocida por su avanzado sector digital, su veloz internet y sus grandes compañías tecnológicas. Una de ellas, Naver, es la que posee el monopolio de la información cartográfica en el país. Hay quien dice que la fuerte relación entre el gobierno y la familia que controla la compañía asegura a ésta el dominio del negocio cartográfico surcoreano.

La información geográfica está valorada en miles de millones de dólares, y Google se ha encontrado en Corea del Sur con algo que no tenía ningún otro país: una empresa capaz de hacerle frente económicamente. Aunque Naver sólo ofrece su servicio de mapas en coreano, por el poco perfil turístico del país esto no suele ser un problema.

El problema de la ausencia de un servicio de mapas en inglés sale a relucir cada vez que hay un gran evento internacional en Corea del Sur en el que los visitantes extranjeros tienen que moverse por las calles de Seúl sin Google Maps. Lo que ocurre cuando pides a Google información de cómo ir de un punto a otro dentro de Corea del Sur es que aparece el mensaje: “Lo sentimos, pero parece que tu consulta sobre cómo llegar en coche queda fuera de nuestra área de cobertura actual”.

El curioso caso de Google Maps y Corea del Sur demuestra la importancia de las leyes sobre el sector privado (porque es una ley la que frena a Google), la importancia de la seguridad nacional en la vida diaria (porque es la seguridad nacional la que impide al resto del mundo tener datos geográficos de Corea del Sur) y también la importancia de los intereses económicos (porque el negocio de la cartografía es deseado por las grandes empresas). La ley, la seguridad y los intereses se imponen para que el usuario no pueda utilizar en determinados lugares del mundo servicios que son normales en el resto del planeta.