Apuntes sobre la Edad Moderna (1492-1789)

Nos situamos en la época del Antiguo Régimen. En estos siglos los reyes tenían el poder total, y las guerras eran frecuentes. La Iglesia estaba presente en la vida política y social de una manera constante. Los reyes del S.XVI, para ampliar el territorio, hacían uso de las políticas matrimoniales, o bien entraban en guerra. En esta época no había ciudadanos, todos eran súbditos.

Nos encontramos con diferentes tipos de monarcas:

  • monarca absoluto: ejerce un poder total sobre sus súbditos. Sus órdenes han de ser leyes. Aun así, el espacio y el tiempo hacen que no siempre estos monarcas puedan tener un poder absoluto de verdad. (Felipe II no podía asegurarse de que en Filipinas seguían sus órdenes tal y como a el le gustaría).
  • monarca autoritario: aquel monarca que impone las leyes sin frenos de ningún tipo.
  • monarca absolutista: pretende ser absoluto, pero no lo consigue.
  • monarca tirano: llega a practicar comportamientos crueles.

Un ejemplo de monarca absoluto lo encontramos en Felipe II, que, no contento con que en Aragón hubiera una institución que tuviera leyes a parte de las del rey, decidió acabar con los Fueros de Aragón. En 1591 mandó decapitar a Juan de Lanuza. Era la táctica de “atacar como el rayo”, matando a pocos pero espantando a muchos. Se trataba de dar ejemplo a la sociedad.

Sólo el rey podía mandar/ordenar ejecutar en la horca o en la guillotina, pero en Aragón había dos horas: la Horca Real y la Horca de la Casa de Ganaderos. La Casa de Ganaderos era una organización ganadera aragonesa con jurisdicción propia. Se había creado en el S.XIII después de que Alfonso I el Batallador concediese privilegios de pasto en Aragón, como la Pastura Universal. Se hizo necesaria la creación de un organismo que regulara todos los privilegios, y así se creó la Casa de Ganaderos, que fue una institución muy importante y llegó a tener conflictos jurisdiccionales con el propio Justicia de Aragón, pues la Casa de Ganaderos tenía también jurisdicción propia. Podía ordenar la pena de muerte en casos de robos o asesinatos de pastores o ganaderos.

La monarquía en Aragón tenía carácter de Monarquía Compuesta, el rey compartía el poder con la institución de los Fueros de Aragón. Al llegar Felipe II al trono quiso acabar con el foralismo en Aragón, y decapitó al Justicia de Aragón, Juan de Lanuza en 1591, para mostrar su poder y así quitarse de en medio a un defensor de los Fueros. Felipe II pretendía ser absolutista, por eso no quería fueros en Aragón. En 1591 empezó una revolución en Aragón contra Felipe II. El Conde de Aranda y el Duque de Villahermosa fueron dos nobles aragoneses que movilizaron a masas de gente para las revueltas.

El caso Antonio Pérez

Antonio Pérez era un aragonés que trabajaba para Felipe II en la corte, en Madrid. Fue el secretario real de Felipe II. Llegado un punto, se le acusó de traición a la corona, y marchó a Zaragoza a protegerse bajo el amparo de las leyes de los Fueros de Aragón. Felipe II quería procesarle, pero en Aragón no tenía nada que decir en cuanto a leyes y condenas. Por eso empezó la discusión “Fueros-Felipe II”.

En la época del Antiguo Régimen había distintos reinos, territorios con leyes propias, y existe lo que se denomina Monarquía Compuesta. Hay un rey que gobierna el conjunto y comparte poder con las instituciones de los reinos.

PROS de la Monarquía Compuesta: si un territorio entra en conflicto con el Rey y hay una revolución, en el caso de perder, el rey sólo pierde dicho territorio. Por ejemplo, los Países Bajos, que eran de la Corona Española, se separan de España (cuando lo de Westfalia y Utrech) y el Rey siguió siendo rey de la Corona Española aun así. Sólo perdió esos territorios.

CONTRAS de la Monarquía Compuesta: cada uno de los territorios de la Corona, del Rey, tienen leyes propias. Esto puede generar conflictos. Por ejemplo, Felipe II no quiso aceptar el foralismo en Aragón y hubo conflicto: Revolución de 1591.

La corona española: relecciones internacionales

TURCOS

En 1526 Carlos V es el Rey de Europa. Es Carlos I de España y V de Alemania, es Rey de la Corona Española (casi nada) y a la vez es Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (casi nada!). La Corona Española tiene muchos territorios, y los territorios del Este están en lucha con el Imperio Turco (un gran imperio de la época).

En 1526 la Batalla de Mohacs hace vencedor a Suleimán, el sultán turco, cabeza del imperio, de la lucha contra el territorio de Hungría. Los turcos se apoderan de territorios en el Este de Europa. En 1529 los turcos se adentran hacia el centro de Europa y llegan a Viena (Sitio de Viena). El sitio fue repelido. Los turcos no son vencidos hasta que Felipe II sucede a su padre Carlos V en el trono y se desata en 1571, Batalla de Lepanto. A partir de 1571 hubo equilibrio y paz entre las monarquías católicas europeas y el Imperio Turco.

FRANCESES

Existe una enemistad histórica entre la Corona Española y Francia, pero hay momento de paz también. Esta paz suele deberse, aun así, a tratados internacionales que les obligan a mantener sus diferencias a un lado. En 1559, la Paz de Cateau Cambresis estabilizó la tensión internacional europea y situó a España como “potencia número uno” europea. Esta paz se rompe debido a que Felipe II apoya a uno de los bandos que aparecen en Francia cuando estallan las Guerras de Religión. Francia tiene problemas internos y aparecen el lado católico y el lado protestante. Felipe II apoya al lado católico y, por tanto, se enemista con los protestantes. Felipe II se ve como ferviente defensor del catolicismo, lo cual le llevará más adelante a tener problemas incluso con el Papa. El caso es que la guerra en Francia la ganan los católicos y se pone a Enrique IV como rey, es el primero rey borbón de Francia.

En 1611 se sella la amistad entre Francia y España con el Tratado de Fontainebleau. El rey Felipe III y Enrique IV establecen los lazos matrimoniales de sus hijos. El hijo de Felipe III, Felipe IV, se casa con Isabel de Borbón, y Ana de Austria, hija también de Felipe III, se casa con Luis XIII, hermano de Isabel de Borbón e hijo de Enrique IV (a Enrique IV le había ayudado Felipe II a ganar las guerras de religión).

INGLESES

La relación entre España e Inglaterra fue durante los S.XVI y S.XVII mala. Los ingleses siempre persiguieron la empresa de hacer perder territorios y debilitar a la Corona Española. Hay que recordar que la potencia europea del XVI fue España, la potencia del XVII fue Francia y la del XVIII fue, finalmente, Inglaterra. Los ingleses intentaron de todas formas llegar a ese puesto. Episodios como el de la Armada Invencible en 1588 demuestran la mala relación que había y las sangrientas guerras que se libraron.

Inglaterra, cómo no, apoyó a los Países Bajos cuando éstos se sublevaron contra Felipe II. También firmaron un tratado en 1603 con Francia para declararle la guerra a Felipe III… vamos, unos tocahuevos. En 1604, aun así, se firmó el Tratado de Londres, que parecía establecer una amistad entre Inglaterra y España.

PAÍSES BAJOS

Guerras continuas durante el XVI y el XVII. La Guerra de los Ochenta años o Guerra de Flandes fue una guerra que enfrentó a las Diecisiete Provincias de los Países Bajos contra su soberano, el rey de España, con el fin de conseguir la independencia.

Carlos V, Felipe II y Felipe III sufrieron esa larga guerra. En 1609 se firma la Tregua de los 12 años y hay paz, pero en 1621 muere Felipe III y vuelven los enfrentamientos.

El siglo XVI

Equilibrio de fuerzas entre España y Francia al principio. Durante todo el S.XVI hay piratas y corsarios que ponen trabas al comercio por los mares. España tiene conflictos con Inglaterra, con Francia, con los Países Bajos… y con Portugal también. El caso de Portugal consistió en que el rey de Portugal, Sebastián I, muere sin descendencia. Los problemas sucesorios acaban con Felipe II II como rey de Portugal. Así pues, hacia 1580, Felipe II poseía las coronas de España y Portugal. Inglaterra veía desde su isla con celos la adquisición de cada vez más territorios por parte de Felipe II, cuyo imperio era aquel “en el que no se ponía el Sol”. En 1571 se libró la Batalla de Lepanto, Felipe II libró a Europa de los turcos. Aun así, el comercio era peligroso por el Mediterráneo.

El siglo XVII

Conflictos religiosos en Europa. Es el siglo de Lutero y la Guerra de los Treinta Años. Lo religioso está muy mezclado con lo civil. El rey decide la religión que se procesa en cada territorio. La Guerra de los Treinta años comenzó como un conflicto religioso entre el Emperador del Sacro Imperio y el Rey de Bohemia, un territorio del Sacro Imperio. El Emperador era católico mientras que el Rey de Bohemia era protestante. En 1618 el Emperador mandó una comitiva de séquitos a Praga, capital de Bohemia, para tratar el asunto de las diferencias religiosas. Este encuentro terminó con los enviados del Emperados tirados por la ventana (Defenestraciones de Praga). Este hecho hizo estallar la Guerra de los Treinta Años. Poco a poco las potencias europeas se fueron posicionando en uno u otro bando. Inglaterra apoyó al rey de Bohemia. España apoyó al Imperio. El Conde Duque de Olivares fue un personaje clave en la implicación española en la guerra. El Conde Duque de Olivares se empeñó en apoyar al Imperio, y entonces, por joder, los franceses apoyaron al Rey de Bohemia.

La Guerra de los Treinta Años terminó con la Paz de Westfalia en 1648. Dentro del Imperio se permitirá ser protestante. Así pues, los Franceses salen fortalecidos de la guerra, dejando a España al final de la etapa de apogeo. España comenzará a decaer tras la Paz y el S.XVII será el “Siglo de Francia”. De hecho, Francia y España siguieron en guerra hasta 1659, finalmente se firmaría la Paz de los Pirineos.

Se consagra el Imperio Francés. Luis XIV, el Rey Sol. “El estado soy yo”. España, que había perdido Portugal en 1640, pierde ahora los Países Bajos y los condados catalanes de la parte norte del Pirineo en favor de los franceses.

El Siglo XVIII

El siglo XVIII viene marcado por la Guerra de Sucesión Española (1700-1713), que implicó a toda Europa. Carlos II, hijo de Felipe IV, muere sin descendencia. Carlos II sería el último rey de la casa de los Austria. Carlos II era un rey que, debido a los enlaces matrimoniales intra-familiares que le habían precedido, nació con ciertas deficiencias. Era algo corto de cabeza y nunca pudo tener hijos.

Hacia 1700 Carlos II daba signos de estar en sus últimas. La Corona Española ya no era el poderoso imperio del S.XVI, pero, aun así, el imperio que estaba dejando Carlos II era importante. Un botín suculento para las demás potencias europeas. Hay un interesado acercamiento por parte de los franceses a España, y así las dos casas, los Austria de España y los Borbones de Francia, acuerdan que un buen candidato al trono español podía ser Felipe de Anjou, nieto del mismísimo Luis XIV, el Rey Sol.

Ante la posibilidad de que el Imperio Español estuviera en las manos de un descendiente de Luis XIV asustó a las demás potencias, y se empezaron a movilizar. En guerra por la Corona Española entraron el Estatúder de los Países Bajos, el Rey de Inglaterra, Leopoldo I emperador del Sacro Imperio y Luis XIV de Francia. Aunque en realidad los dos pretendientes más importantes son Fernando de Anjou, que cuenta con el aval de Francia (casi nada!) y Carlos VI, del Sacro Imperio Romano Germánico. Estos dos pretendientes entraron en lucha. Hubo reinos que reconocieron a uno de los dos como rey, por ejemplo, la Corona de Aragón reconoció a Carlos como Carlos III de España, mientras que la Corona de Castilla reconoció a Felipe como Felipe V de España. Finalmente venció Felipe de Anjou y entró como Felipe V en el trono español. El otro pretendiente, Carlos VI de Alemania, se tuvo que conformar con ser Emperador del Sacro Imperio. Casi nada.

La Batalla de Almansa fue clave para la victoria de Felipe de Anjou. De haber ganado la Guerra de Sucesión, el pretendiente Carlos VI del Sacro Imperio habría pasado a ser Carlos III de España y VI del Imperio a la vez. Habría ostentado las dos coronas, la de rey y la de emperador, algo que SÓLO había conseguido Carlos I de España V de Alemania allá por 1526.

TRATADO DE UTRECH

Para acabar formalmente con la Guerra de Sucesión Española se firmó en 1713 la Paz de Utrech. Este tratado/paz reequilibra Europa. A partir de entonces no hubo una primera potencia, como había sido España en el XVI o Francia en el XVII, aunque Inglaterra tenía una posición privilegiada como potencia emergente. El tratado declaró:

· como Inglaterra había ayudado a Felipe V (porque no querían que el Sacro Imperio y la Corona Española descansasen sobre la cabeza de una misma persona, que habría sido Carlos III de haber ganado), los ingleses obtuvieron beneficios:

· Francia pasó a reconocer la monarquía de los Hannover

· Gibraltar y Menorca pasaron a ser ingleses

· “Navío de permiso” libertad de comercio. Concesiones comerciales.

· como era también pretendiente al trono francés, Felipe de Anjou tuvo que renunciar al trono de Francia para poder ser rey de España como Felipe V.

· Francia, con el reequilibrio europeo, pierde el puesto Nº1 como potencia.

· España pierde Gibraltar y Menorca y pierde también el monopolio naval. Pierde también territorios europeos como Flandes, Milán, Nápoles, Sicilia, Cerdeña… etc.

En 1718 (no habían pasado ni cinco años desde la firma del tratado) Felipe V se salta el tratado e intenta recuperar militarmente Sicilia y Cerdeña. Contestando a ese ataque español, se forma la Cuádruple Alianza (Francia, Países Bajos, Inglaterra y el Imperio).

Según el Tratado de Utrech Cerdeña pasaba a ser del Sacro Imperio y Sicilia pasaba a ser propiedad del Ducado de Saboya, cuyo rey entonces era Amadeo II. España recuperó las dos islas militarmente, pero rápidamente la Cuádruple Alianza, ayudando al Ducado de Saboya, las recuperó. La cosa quedó en que España se quedaba con Sicilia y Cerdeña pasaba a ser del Ducado de Saboya. Vamos, que Amadeo II cambió de isla, España ganó una y el Sacro Imperio perdió otra.

El sistema político que se acuerda en el Tratado de Utrech no dura mucho. Como acabamos de ver, se saltan la política de “no enfrentamientos”. De todas formas, sí que se mantiene la idea de “equilibrio”, pues no aparece ninguna potencia que destaque de las demás y suponga una amenaza para las demás.

ILUSTRACIÓN

El S.XVIII es la época de la Ilustración. Época de progreso. Los ilustrados, gente de la media-alta sociedad, son los que proponen las ideas y los que defienden la razón, la ciencia, la investigación… etc. Es un cambio de mentalidad con la del Antiguo Régimen. Es una época en la que la mentalidad evoluciona.

Personas como Félix de Azara, Pignatelli… etc. Reformas económicas, evolución en las ciencias, cambio en el sistema educativo… Hay en esta época una mejora evidente en la sociedad en general. Los ilustrados son hombres que promueven reformas prácticas.

Se crean sociedades de todo tipo. Las “Sociedades Económicas de Amigos del País” fueron unas sociedades surgidas en los círculos culturales como organismos no estatales, y tenían como fin promover el desarrollo de España, estudiando la situación económica de cada una de las provincias y buscando soluciones a los problemas que hubiera. Existía también la “Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País”.

La forma de gobierno del S.XVIII, en una época de cambios, también había cambiado. Del absolutismo del Antiguo Régimen cerrado y oscuro se pasó a un Despotismo Ilustrado más “light”. Eran reyes con mejor formación e inquietudes de mejora, ya no eran los reyes de espada en mano que comandaban a los ejércitos. Ahora eran reyes que se ayudaban de consejeros ilustrados. Los gobernantes se dan cuenta de que cuanto mejor les vaya a sus súbditos, mejor les irá a ellos. “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”, esa frase resume el despotismo ilustrado.

Aunque la situación social mejoró, aun no hemos llegado a 1789, cuando finalmente se acaba con el Antiguo Régimen y se empieza la Edad Contemporánea. Aun eran todos súbditos. Para llegar a ser ciudadano aun quedaban unos años. Pero los aires de cambio soplaban fuerte.