El término imperialismo implica la extensión del dominio de un país sobre otros. El país que conquista es la metrópoli y los territorios conquistados son las colonias. Esta práctica, que se remonta a la antigüedad y que adquirió gran relevancia entre los siglos XV y XVIII, alcanzó su apogeo durante el último tercio del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Si en los siglos anteriores los países con imperios coloniales eran España, Portugal, Reino Unido, Francia y Holanda, en el siglo XIX el Imperio británico se convirtió en el gran protagonista, llegando a extender su dominio sobre el 20% de la superficie terrestre y sobre un cuarto de la población mundial.

Imperialismo: causas

Las potencias imperialistas conquistaron o se anexionaron la mayor parte del mundo. Mientras que en 1800 el 35% de las tierras del planeta dependían de Europa y Estados Unidos, en 1914 este porcentaje era del 84%. Se podía decir que Europa era el dueño del mundo. ¿Cómo se llegó a esta situación? Las causas son diversas.

Causas económicas

En parte, el imperialismo fue consecuencia de la Revolución Industrial. Ante el aumento de la producción y riqueza, las colonias se convirtieron para las metrópolis en unos rentables mercados donde vender su producción sin tener que pagar tasas aduaneras. También eran espacios donde invertir sus capitales, mediante la construcción de obras públicas, como ferrocarriles y puertos. Además, las metrópolis colonizaban aquellos territorios ricos en recursos naturales, que ofrecían materias primas baratas para sus industrias.

Causas demográficas

En los países occidentales la población creció intensamente en el siglo XIX. Millones de europeos emigraron a las colonias buscando nuevas oportunidades. Esto disminuyó los problemas de paro y malestar social en las metrópolis. Las mejoras en el transporte (barcos a vapor, ferrocarril) facilitaron los desplazamientos.

Causas religiosas

El imperialismo se justificó en muchos casos por el deseo de cristianizar a pueblos que conservaban sus propias religiones. La labor misionera de la Iglesia católica y protestante tuvo gran importancia: se fundaron misiones en Asia, África y Oceanía.

Causas políticas

Las potencias conquistaron determinados lugares que eran estratégicos para controlar rutas marítimas y terrestres importantes. Por ejemplo, Reino Unido consideraba fundamental dominar Egipto para controlar las rutas entre Europa y la India. La expansión territorial también servía para aumentar el prestigio de un país en el mundo y fortalecer el orgullo nacional entre su población.

Causas ideológicas

El sentimiento de superioridad de la raza blanca y el ideal de civilizar a unos pueblos que consideraban atrasados impulsaron también la expansión colonial. En Occidente, durante el siglo XIX, las ideologías racistas tenían mucha fuerza. Los occidentales estaban convencidos de que la raza blanca era superior y que esto les daba derecho a dominar a otros pueblos, a los que creían inferiores.

Causas científicas

La curiosidad científica también contribuyó al impulso de las conquistas. En el Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Alemania se crearon sociedades geográficas que realizaron expediciones científicas por todo el planeta. Una vez explorado un territorio, el país que había organizado la expedición tenía el derecho de conquistarlo y explotarlo.

Multicausalidad

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Imperialismo: consecuencias

La explotación económica

Las metrópolis explotaron los recursos naturales de las colonias en su propio beneficio. Se impuso una economía basada en la agricultura de plantación y en la explotación de la riqueza mineral de su subsuelo (oro, diamantes, carbón…). Las poblaciones nativas fueron desposeídas de sus tierras por compañías privadas de las metrópolis, que crearon grandes plantaciones de café, té y caucho.

Las metrópolis no tenían interés en desarrollar la industria de las colonias y los artesanos locales no resistieron la competencia de los productos industriales europeos, por lo que se empobrecieron. Los indígenas se convirtieron en mano de obra barata que trabajaba en las plantaciones y en las minas en condiciones similares a la esclavitud.

Los colonizadores construyeron infraestructuras de transporte, como puertos y vías de tren, para desarrollar sus actividades, pero estas no beneficiaron al conjunto de las colonias, que siguieron mal comunicadas entre sí.

Los efectos sociales y culturales

La introducción de las prácticas sanitarias occidentales permitió reducir la mortalidad de las poblaciones indígenas. Sin embargo, la natalidad siguió siendo elevada, lo que ocasionó un notable incremento de la población, que se tradujo en frecuentes hambrunas.

La colonización provocó la ruptura de la sociedad tradicional. Los colonizadores ocuparon los niveles más altos de la sociedad colonial: controlaban la economía y ocupaban los altos cargos. Los indígenas, considerados inferiores, fueron marginados: se les obligó a vivir en barrios separados, se les prohibió la entrada en ciertos lugares, etc. En algunas regiones, como Australia y Nueva Zelanda, incluso fueron sistemáticamente exterminados.

La difusión de las formas de vida occidentales en las colonias originó una profunda crisis de las culturas autóctonas, dando lugar a un fenómeno de aculturación, es decir, de pérdida de la cultura propia por la imposición de otra. Las élites indígenas estudiaron en universidades europeas y se occidentalizaron.

Posibles preguntas para el examen

Posible pregunta 1

Explica los factores que impulsaron el imperialismo.

Posible pregunta 2

¿Qué consecuencias tuvo el imperialismo?