Los autores románticos ven en el teatro el lugar perfecto donde representar situaciones y la vida cotidiana. Hasta finales del S.XIX (llegada del cine) el teatro fue el espectáculo por excelencia. Los románticos dieron mucha importancia al teatro, incluyeron textos teóricos (como los prefacios) donde exponían sus ideas. Algunos eran contrarios a las normas clásicas y otros las apoyaban. Había disparidad de opiniones. A veces, incluso, la gente se peleaba en los teatros por discusiones de esta índole. Las normas clásicas del teatro francés habían tenido como representantes a Racine y a Moliére.

TEATRO ALEMÁN

La ruptura con las normas clásicas del teatro francés vino iniciada en Alemania por el movimiento Sturm und Drang (1770-1780). Una de las primeras obras teatrales fue “Los bandidos”, de Schiller.

Hasta finales del S.XVII la literatura y el teatro alemán fueron mediocres. Alemania no era un país como tal, era una confederación de pequeños estados. No había centralismo cultural, así como ocurría en Francia con París o en Inglaterra con Londres, en Alemania no había un centro cultural donde hubiera teatros y compañías que fomentaran el desarrollo del teatro como género. En Alemania hubo compañías inglesas ambulantes que fueron representando sus obras (normalmente de Shakespeare o de Maslowe) y que introdujeron el personaje del “clown” (payaso), que hacía las veces de maestro de ceremonias. Esta figura, con el tiempo, fue adoptada por la cultura Alemana con el nombre de Hanswurst.

Antes de la llegada del Sturm und Drang y de los románticos, en Alemania estaban el teatro jesuita y el teatro ambulante inflés. El teatro jesuita era un teatro en latín en el que se pretendía distribuir el catolicismo (fines religiosos). La población no sabía latín, por lo que en este tipo de teatro eran importantes las escenas e imágenes. La gente seguía la trama observando el escenario y a los actores, más bien que escuchando los diálogos.

En este contexto apareció el Sturm und Drang (1770-1780) con Schiller y Goethe como principales autores. “Los Bandidos”, obra de Schiller fue una obra importante. El personaje del bandido fue importante en el prerromanticismo y en el romanticismo, ya que reunía las características perfectas del caballero romántico: rebelde, fugitivo, que vivía en la naturaleza… etc. En Los Bandidos aparecen rasgos del teatro romántico, como el rechazo a las reglas y el personaje del antihéroe, ya que Karl, un simple y marginado bandido, se convierte en el héroe de la historia. También aparece el rechazo a la Ilustración radical, ya que el hermano, Franz, representa los aspectos más negativos de la Ilustración, es un hipócrita, un ateo, no tiene moral… Así pues, Schiller fue el primero que estableció las bases para el teatro romántico.

TEATRO FRANCÉS

El teatro francés de después de la revolución de 1789 se dividía en dos tipos, por un lado el teatro de calidad, que seguía las reglas clásicas francesas, el modelo clásico. Tenía sus teatros en París (“Thêatre Français” y “Comédie Française”). Por otro lado estaba el teatro de bulevar, el teatro del pueblo, más cercano a la gente. Eran teatros populares más pequeños en los que se solían representar melodramas, los melodramas tuvieron muchísimo éxito en la época por su simplicidad y su acción. No eran obras que se representaban para criticar aspectos de la sociedad ni para transmitir nada al público, era simplemente un teatro de entretenimiento, que gustaba entre el populacho, mientras que el teatro de calidad era el teatro serio, que seguía las reglas clásicas y que iba dirigido a la alta sociedad. En el teatro de calidad el público era de clase alta, y en el teatro de bulevar era de clase medio-baja.

En este contexto apareció un escritor, Víctor Hugo. Victor Hugo empezó siendo conservador, pero poco a poco se fue radicalizando, hasta llegar a ser un símbolo de la república francesa. Se exilió cuando Napoleón III dio el golpe de estado. Viajó y se dejó influenciar en gran medida por la cultura española, de hecho algunas de sus obras están ambientadas en nuestro país. En 1827 publicó “Cromwell”, una obra que no se llegaría a representar, y en 1830 publica “Hernani”, ambientada en Zaragoza.

En el prefacio de “Cromwell” Hugo habla de cómo ve él el teatro. Está en contra del progreso, cree que están viviendo la vejez de la Humanidad. El prefacio de “Cromwell” constituye uno de los textos teóricos más importantes del romanticismo francés. En un manifiesto donde Hugo expone sus ideas.

Para empezar habla de tres épocas, es una división personal que hace. Para empezar estarían los Tiempos Primitivos, en los que la poesía era lírica, existía la oda. Después llegaron los Tiempos Clásicos, con Homero y las epopeyas. Y para terminar, la época en la que viven ellos, los Tiempos Modernos, que surgen gracias al Cristianismo, que determina una separación entre cuerpo y alma. En esta época con el Cristianismo se introducía el sentimiento de la melancolía, sentimiento romántico. El tipo de poesía era el drama. Esta es la teoría sobre la evolución de la poesía para Víctor Hugo.

En cuanto a su pensamiento romántico, Víctor Hugo habla de que no todo es bello, es bueno, es luz, también hay oscuridad, fealdad y maldad. Lo grotesco, la bestia… el punto de partida de la poesía ha de estar ahí. No todo es luz, como en épocas anteriores. Una leyenda como la de La Bella y la Bestia no habría podido ser en la época Clásica. En la época Clásica sólo existía la idea de lo bello. Ahora, en los Tiempos Modernos, está la idea también de lo grotesco. Hace falta mezclar los contrarios porque la naturaleza es así. Además, en el arte, la monotonía cansa. “Necesitamos descansar de lo bello”, decían los románticos defendiendo la idea de los contrarios. Ya lo había dicho Schiller, “el contraste hace destacar a lo bello”. La rosa en el desierto y la rosa en el jardín, ¿qué rosa destaca más, es más bella? Al igual que Schiller, Víctor Hugo defendía que había que hablar de las dos caras de las cosas, no solo de la parte buena.

Para Víctor Hugo el drama es la literatura perfecta para su época. Para él el drama lo engloba todo (lírica, epopeya, oda…). Es una lírica melancólica, ya que están viviendo la vejez de la Humanidad. El drama es la forma de literatura que mejor representa la realidad, muestra lo sublime y también lo grotesco. Muestra un conflicto de contrarios. El drama es el tipo de poesía moderna.

Además, por el hecho de representar la vida misma, el drama no puede estar sujeto a normas. Victor Hugo rechaza las normas clásicas. Defiende la originalidad. Él se salta las normas, para empezar, no hace distinción de géneros (tragedia y comedia), en el drama se juntan lo cómico y lo trágico; y también se salta las tres unidades: acción (una sola acción principal), el espacio (la acción tiene que transcurrir en un sólo lugar, no puede haber cambios bruscos de lugar), y tiempo (la acción tiene que durar como mucho un día). Víctor Hugo rechaza estas unidades, aunque respeta a la de acción, las demás se las salta.

Él cree que hay que seguir dos reglas básicas: las de la Naturaleza (los contrastes), y las reglas que el propio autor se invente para cada obra en concreto. Victor Hugo defiende la originalidad (hay que crear, no imitar) y aboga también porque el drama esté impregnado de historia (temas históricos con personajes complejos).

Así pues, las características del teatro romántico se pueden resumir en estas: aboga por la originalidad, utilización de los temas opuestos (bello, grotesco), y rechazo a las normas clásicas.