VENTURA
  • Cultura
    • Videojuegos
    • Arte
    • Cine
    • Series
    • Literatura
    • Música
  • Divulgación
    • Geografía
    • Historia
    • Geopolítica
    • Seguridad
    • Desarrollo y Medio Ambiente
    • Ciencia y Tecnología
    • Economía
    • Religión y Teología
  • Educación
    • Historia
      • Historia (Secundaria)
        • Actividades y proyectos
        • Prehistoria
        • Historia Antigua
        • Antigua Grecia
        • Antigua Roma
        • Edad Media
        • Edad Moderna
        • UD 1 – Antiguo Régimen e Ilustración
        • UD2 – Liberalismo y nacionalismo
        • UD3 – Revolución Industrial
        • UD4 – España: S.XIX
        • UD5 – Imperialismo y 1ª GM
        • UD6 – Periodo de entreguerras
        • UD7 – Revolución rusa
        • UD8 – 2ª Guerra Mundial
        • UD9 – España: primer tercio S.XX
        • UD10 – Guerra Fría
        • UD11 – España: desde 1939
        • UD12 – El Tercer Mundo
        • UD13 – Un mundo en transformación
      • Historia (Bachillerato)
        • Edad Moderna
        • Edad Contemporánea
        • Liberalismo
        • La Restauración
        • Segunda República y Guerra Civil
        • Historia y Cultura de Aragón
    • Geografía
      • Geografía (Secundaria)
        • Actividades y proyectos
        • UD1 – La Geografía, una ciencia total
        • UD2 – Organización del territorio
        • UD3 – Geoeconomía y Geopolítica
        • UD4 – Sector primario
        • UD5 – Sector secundario
        • UD6 – Sector terciario
        • UD7 – Geografía de la población
        • UD8 – Geografía urbana
        • UD9 – Desarrollo y medioambiente
      • Geografía (Bachillerato)
        • Geografía de la Población
        • Geografía Urbana
        • Geografía Rural
        • Geografía Económica
        • Desarrollo y medioambiente
        • > Acceso a la Universidad
          • > > > Materiales para la EvAU 2024
          • > > > Materiales para la PAU 2025
      • Geografía (Universidad)
        • Geografía de la Población
        • Geografía de Hispanoamérica
        • Seminario para docentes
    • Bilingüe
      • History
      • Geography
    • Filosofía
      • 0. Listado de filósofos
      • 1. Los presocráticos y el arché
      • 2. Todo Platón
      • 3. Todo Aristóteles
      • 4. Todo Santo Tomás de Aquino
      • + El concepto de ‘sustancia’
      • + Filosofía en ‘Matrix’
    • Literatura
      • Ilustración y Romanticismo
      • Realismo
      • Generación del 27
      • El teatro
      • Literatura en el siglo XX
    • Historia del Arte
      • Pintura
      • Escultura
      • Arquitectura
    • Ciudadanía y Valores Éticos
    • Inglés
  • Reflexión
    • Reflexión sobre la Realidad
    • Reflexión sobre la Sociedad
  • AUTOR
  • BLOG
  • IDVA
  • RECURSOS
  • BMVA
  • LIBROS
  • VEN
  • MÁS
VENTURA
  • Divulgación
  • Cultura
  • Educación
  • Reflexión
  • Filosofía (Bachillerato)

El concepto ‘sustancia’ según varios filósofos

  • 19 agosto, 2018
  • 12.9K views
  • VENTURA Educación

El concepto de «sustancia» es uno de los pilares fundamentales de la filosofía, abordado desde la antigüedad hasta la era moderna. En términos generales, la sustancia se refiere a aquello que «subyace» o «está debajo» de las cualidades perceptibles de los objetos, sirviendo como soporte a estas cualidades y existiendo en sí misma, de manera independiente.

El término «sustancia» proviene del griego «ousía», que en la filosofía griega clásica, especialmente en Aristóteles, denota el ser o la esencia de algo que existe por sí mismo. En Platón, aunque no utiliza directamente el término, las Formas o Ideas representan realidades sustanciales en un sentido más abstracto. Aristóteles formaliza el concepto, diferenciando entre sustancia primera (el individuo concreto) y sustancia segunda (la esencia o naturaleza de una cosa).

A lo largo de la historia, este concepto ha sido interpretado y redefinido de diversas maneras. En el pensamiento medieval, con figuras como Boecio y Tomás de Aquino, la sustancia se adapta al marco teológico, mientras que en la modernidad, filósofos como Descartes y Spinoza aportan nuevas perspectivas, discutiendo la relación entre la sustancia y sus atributos.

En resumen, la noción de sustancia ha sido fundamental para la metafísica y la ontología, sirviendo como punto de partida para debates filosóficos sobre la naturaleza de la realidad, el ser y la existencia misma. Los capítulos siguientes explorarán cómo diversos filósofos han desarrollado y transformado este concepto clave.

La sustancia según Parménides (siglo V a.C.)

Parménides, uno de los primeros filósofos presocráticos, es fundamental para entender el desarrollo del concepto de sustancia. Su enfoque se centra en la idea del «ser» como algo único, inmutable y eterno. En su obra principal, el poema Sobre la naturaleza, Parménides argumenta que el ser es y el no-ser no es, negando así la posibilidad del cambio, el devenir y la multiplicidad.

Para Parménides, la realidad, o lo que verdaderamente «es», debe ser una sustancia indivisible, homogénea e inalterable. Según su visión, el cambio y la multiplicidad que percibimos en el mundo son ilusiones engañosas, producto de los sentidos. El verdadero ser, la sustancia, es uno, eterno e inmóvil, y cualquier cosa que parezca ser diferente a esto es simplemente una apariencia.

La idea de Parménides de un ser único e inmutable influenció profundamente la filosofía posterior, especialmente en lo que respecta a la noción de sustancia como lo que subyace a los fenómenos cambiantes. Su insistencia en la unidad y permanencia del ser estableció una base que desafiaría a filósofos posteriores a reconciliar la realidad del cambio con la idea de una sustancia subyacente.

La sustancia según Platón (427-347 a.C.)

Platón, el discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, desarrolló una teoría del ser que se distancia notablemente de las ideas más «físicas» de sus predecesores. Aunque Platón no usa el término «sustancia» en el mismo sentido que Aristóteles, su concepción de la realidad está profundamente relacionada con la idea de lo que subyace y da origen a las cosas sensibles: las Ideas o Formas.

Para Platón, el mundo sensible que percibimos a través de los sentidos es solo una sombra o reflejo imperfecto de una realidad superior e inmutable: el mundo de las Ideas o Formas. Estas Formas son las esencias eternas y perfectas de las cosas, las realidades subsistentes que existen independientemente del mundo material. Por ejemplo, la «Forma de la Belleza» es una realidad ideal que subsiste por sí misma, y los objetos bellos en el mundo sensible participan de esta Forma, aunque imperfectamente. Así, las Formas representan el verdadero ser, aquello que es inmutable, eterno y perfecto.

El pensamiento platónico introduce un dualismo ontológico que separa el mundo sensible (cambiante y perecedero) del mundo inteligible (inmutable y eterno). Las Formas existen en este mundo inteligible y son la verdadera realidad; las cosas sensibles solo tienen ser en la medida en que participan de estas Formas. En este sentido, aunque Platón no habla de «sustancia» en los términos de Aristóteles, las Formas cumplen una función similar como el fundamento último y la realidad subyacente de todo lo que existe.

Platón también relaciona su teoría de las Formas con su visión del alma. Según Platón, el alma humana tiene una conexión con el mundo de las Formas, habiéndolas contemplado antes de encarnarse en el cuerpo. El conocimiento, entonces, es una reminiscencia de estas Formas eternas.

MÁS INFORMACIÓN: Toda la filosofía de Platón (Juan Pérez Ventura, 2010)

La sustancia según Aristóteles (384-322 a.C.)

Aristóteles, uno de los filósofos más influyentes de la historia, desarrolló una teoría de la sustancia que sigue siendo fundamental en la metafísica. Para Aristóteles, la sustancia es el núcleo de la realidad, aquello que existe por sí mismo y subyace a todos los accidentes (cualidades, relaciones, etc.) de un objeto. Aristóteles distingue entre dos tipos de sustancia:

  1. Sustancia Primera: Es el individuo concreto, lo que existe en sí mismo, como un ser humano o un árbol. La sustancia primera es aquello que no depende de nada más para existir; es la realidad última de la cual se predican las propiedades.
  2. Sustancia Segunda: Se refiere a la esencia o naturaleza de un ser, que se comparte entre individuos de una misma especie, como la humanidad en los seres humanos. Es la definición o el «qué es» de la sustancia primera.

Aristóteles también introduce la teoría del hilemorfismo, donde toda sustancia se compone de materia y forma:

  • Materia: Es el potencial o sustrato de una sustancia, lo que permite que algo tenga múltiples formas. La materia por sí sola es indeterminada y necesita la forma para constituir un ser concreto.
  • Forma: Es el principio determinante que da identidad y estructura a la materia, convirtiéndola en una sustancia concreta y particular.

Por ejemplo, una estatua es una sustancia compuesta por la materia (el mármol) y la forma (la figura esculpida). Aristóteles también introduce la distinción entre acto y potencia para explicar el cambio y la permanencia en las sustancias. La sustancia en acto es la realización completa de su naturaleza, mientras que la sustancia en potencia tiene la capacidad de desarrollar o cambiar sus características.

La noción aristotélica de sustancia como una combinación de materia y forma, junto con la distinción entre sustancia primera y segunda, es un marco clave que influenció profundamente la metafísica medieval y renacentista. Aristóteles logra reconciliar la idea de un ser estable con la realidad del cambio, proponiendo una visión en la que la sustancia es el fundamento de todo lo que existe y la base sobre la cual se desarrollan las cualidades y los procesos.

MÁS INFORMACIÓN: Toda la filosofía de Aristóteles (Juan Pérez Ventura, 2010)

La sustancia según Plotino (205-270 d.C.)

Plotino, el principal representante del neoplatonismo, desarrolló una filosofía que profundiza y transforma las ideas platónicas, centrándose en la naturaleza de la realidad y la jerarquía del ser. Su concepto de sustancia se articula en torno a su visión del Uno, que es la fuente última de toda existencia.

Para Plotino, la realidad se estructura jerárquicamente en niveles de ser que emanan del Uno. El Uno es la causa primera y la sustancia suprema, aunque Plotino evita llamarlo «sustancia» en el sentido tradicional, ya que el Uno está más allá de toda categoría o definición. Es completamente simple, indivisible, y trasciende tanto el ser como la sustancia tal como se entienden comúnmente. Sin embargo, es la fuente de todo lo que existe, y de él emanan los niveles inferiores de la realidad. Desde el Uno emanan sucesivamente:

  1. El Intelecto (Nous): Es la primera emanación y contiene las Formas platónicas. El Intelecto es la realidad inteligible y se considera una sustancia en sí misma, aunque derivada del Uno. Aquí, las Formas tienen una existencia sustancial y son el modelo para todas las cosas en el mundo sensible.
  2. El Alma (Psyche): Es la segunda emanación, que conecta el mundo inteligible con el mundo sensible. El Alma también se considera una sustancia, aunque es menos perfecta que el Intelecto. Es responsable de animar y ordenar el cosmos.

El mundo sensible, en el pensamiento de Plotino, es el nivel más bajo de la realidad, siendo una emanación aún más lejana del Uno. Aunque es una manifestación del Uno, la materia carece de verdadera sustancia en sí misma y es vista como el principio de imperfección y cambio.

En el esquema de Plotino, la sustancia no es un concepto unívoco, sino que varía en su perfección y plenitud dependiendo de su proximidad al Uno. El Uno, aunque no sustancia en un sentido tradicional, es la fuente de todas las sustancias. El Intelecto y el Alma son sustancias derivadas y menos perfectas, mientras que la materia apenas posee sustancia, siendo casi una ausencia de ser.

El concepto de sustancia en Plotino, con su visión jerárquica del ser, influyó profundamente en la tradición filosófica y teológica posterior, especialmente en el pensamiento cristiano medieval. La idea de que toda la realidad emana de una fuente suprema y se estructura en una jerarquía de seres se convirtió en un paradigma central para entender la relación entre lo divino y lo material.

La sustancia según Boecio (480-524)

Boecio, un filósofo y teólogo del siglo VI, es conocido por su papel en la transmisión de la filosofía griega a la Edad Media cristiana. Su obra más influyente, La Consolación de la Filosofía, así como sus comentarios sobre Aristóteles y Porfirio, establecen un puente entre el pensamiento antiguo y medieval. En el contexto de su filosofía, Boecio aborda el concepto de sustancia con una orientación que busca armonizar la tradición filosófica griega con la teología cristiana.

Boecio define la sustancia como «aquello que existe en sí mismo y no en otro». Esto sigue la tradición aristotélica, donde la sustancia es aquello que subyace a los accidentes y posee una existencia independiente. Sin embargo, Boecio introduce una importante distinción en su definición, especialmente en el contexto de la discusión sobre la Trinidad en la teología cristiana.

Uno de los aportes más significativos de Boecio al concepto de sustancia es su diferenciación entre sustancia y persona. En su obra Contra Eutyches y Nestorio, Boecio define la persona como «una sustancia individual de naturaleza racional». Aquí, la sustancia se refiere a la entidad general que existe por sí misma, mientras que la persona es una sustancia particular que posee racionalidad. Esta distinción fue crucial para el desarrollo de la doctrina cristiana de la Trinidad, al permitir que se hablara de tres personas en un solo Dios, manteniendo la unidad de la sustancia divina.

Siguiendo a Aristóteles y Porfirio, Boecio también discute la diferencia entre las sustancias universales y las sustancias particulares. Las sustancias universales, como la humanidad, no existen por sí mismas sino que se manifiestan en individuos particulares, como los seres humanos individuales. Las sustancias particulares, por otro lado, son las que verdaderamente existen por sí mismas. Esta distinción es fundamental para las discusiones medievales sobre los universales, que influirían en filósofos posteriores como Tomás de Aquino.

Boecio es una figura clave en la historia de la filosofía, especialmente por su papel en la preservación y transmisión del pensamiento antiguo. Su definición de sustancia como aquello que existe en sí mismo, junto con su desarrollo del concepto de persona, tuvo una profunda influencia en la filosofía y teología medieval, proporcionando una base para la reflexión sobre la naturaleza de Dios, la Trinidad y la relación entre el alma y el cuerpo.

ARTÍCULO RELACIONADO: El debate central en el cristianismo: Jesús, ¿Hijo de Dios o Dios? (Juan Pérez Ventura, 2024)

La sustancia según Ibn Gabirol (1021-1058)

Ibn Gabirol, filósofo y teólogo judío nacido en Málaga, es conocido por sus contribuciones a la filosofía neoplatónica y su influencia en la escolástica medieval. Su obra principal, Fons Vitae (Fuente de la Vida), ofrece una visión compleja del concepto de sustancia, fusionando ideas aristotélicas y neoplatónicas con su propia perspectiva metafísica.

En Fons Vitae, Ibn Gabirol presenta una teoría de la sustancia que se basa en una combinación de elementos aristotélicos y neoplatónicos, pero con importantes innovaciones propias. Su filosofía está centrada en la noción de Materia Prima y Forma.

  • Materia Prima: Ibn Gabirol postula una Materia Prima universal, que es el sustrato indeterminado de toda realidad. Esta Materia Prima no tiene ninguna determinación en sí misma y se manifiesta en la diversidad del mundo sensible solo cuando recibe una Forma. En este sentido, es similar a la materia en la filosofía aristotélica, pero con una mayor carga metafísica, ya que es vista como la base de toda existencia.
  • Forma: La Forma, en la concepción de Ibn Gabirol, es la determinación específica que da identidad y estructura a la Materia Prima. A diferencia de Aristóteles, quien veía la forma y la materia como dos principios que coexisten en una sustancia, Ibn Gabirol entiende la Forma como el principio activo que da lugar a las cosas concretas a partir de la Materia Prima.

Un aspecto distintivo de la filosofía de Ibn Gabirol es su integración de la noción de sustancia con la teología. En su pensamiento, la Materia Prima se configura como una realidad creada que debe recibir su forma del Creador. La relación entre la Materia Prima y la Forma refleja la relación entre el Creador y la creación. El Creador es la fuente de todas las Formas y, por lo tanto, de toda la realidad, mientras que la Materia Prima actúa como el recipiente pasivo de estas Formas.

Ibn Gabirol adapta la teoría neoplatónica de la emanación al contexto de su propia filosofía, conceptualizando el proceso de creación en términos de emanación. La Materia Prima puede ser vista como una especie de «vacío» que solo se llena de realidad a través de la influencia de las Formas emanadas del Creador. Esta adaptación muestra cómo la filosofía judía medieval absorbió y transformó las ideas de Platón y Aristóteles para desarrollar una visión única de la sustancia y la creación.

La filosofía de Ibn Gabirol tuvo un impacto significativo en la escolástica medieval, especialmente en el pensamiento de Tomás de Aquino y otros filósofos cristianos. Su integración de la Materia Prima con la noción de un Creador y la visión de la Forma como el principio determinante influyeron en las discusiones posteriores sobre la naturaleza de la sustancia y la relación entre la realidad material y la divina.

La sustancia según Santo Tomás de Aquino (1225-1274)

Santo Tomás de Aquino, una figura central en la filosofía escolástica medieval, profundiza en el concepto de sustancia mediante una integración de la filosofía aristotélica con la teología cristiana. Su obra más relevante en este contexto es la Summa Theologica, donde explora la sustancia en relación con la naturaleza de Dios, la creación y la existencia de los seres.

Para Santo Tomás, la sustancia es aquello que existe en sí mismo y no en otro. Este concepto sigue la tradición aristotélica, pero Tomás añade una dimensión teológica significativa. En su visión, la sustancia se convierte en un elemento clave para entender la relación entre el ser creado y el Creador.

  • Sustancia y Accidente: Tomás de Aquino adopta la distinción aristotélica entre sustancia y accidente. La sustancia es lo que tiene existencia propia, mientras que los accidentes son las cualidades que se predican de una sustancia pero no existen por sí mismos. Por ejemplo, la sustancia de una silla es la madera y el diseño, mientras que el color o el estado de la silla son accidentes.
  • Sustancia Primera y Secundaria: Al igual que Aristóteles, Tomás distingue entre sustancia primera (individuos concretos) y sustancia segunda (especies y géneros). Sin embargo, en su teología, Tomás también considera a Dios como la sustancia primera absoluta, el Ser Necesario que da existencia a todo lo demás.

Tomás de Aquino también adopta y adapta la teoría aristotélica del hilemorfismo:

  • Materia y Forma: En la filosofía tomista, la sustancia se entiende como una combinación de materia y forma. La materia es el potencial que necesita ser actualizada por la forma para convertirse en una sustancia concreta. La forma es el principio determinante que da identidad y estructura a la materia.
  • Acto de Ser: Tomás introduce el concepto de actus essendi o «acto de ser», que es la realidad fundamental que permite que una sustancia exista. Según Tomás, toda sustancia creada tiene su ser en cuanto participa del acto de ser divino. Dios, como acto de ser puro, es el fundamento de la existencia de todas las sustancias.

En el contexto de la teología cristiana, la noción de sustancia se amplía para abordar la naturaleza de Dios y la Trinidad:

  • Dios como Sustancia: Para Tomás, Dios es la sustancia suprema, el Ser Necesario, que existe por sí mismo y de quien toda otra sustancia depende. La existencia de Dios es el fundamento último de toda realidad.
  • Trinidad: La distinción entre sustancia y persona también juega un papel crucial en la teología tomista de la Trinidad. Tomás sostiene que la Trinidad es una única sustancia divina en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aquí, la sustancia se mantiene como un principio de unidad, mientras que las personas reflejan la diversidad dentro de esa unidad.

El enfoque de Santo Tomás sobre la sustancia ha tenido una profunda influencia en la filosofía y la teología medieval y moderna. Su integración del hilemorfismo aristotélico con la noción de acto de ser y su enfoque teológico sobre la sustancia divina han moldeado la comprensión escolástica del ser y la existencia. La visión tomista sigue siendo una referencia esencial en los debates contemporáneos sobre metafísica y teología.

MÁS INFORMACIÓN: Toda la filosofía de Santo Tomás de Aquino (Juan Pérez Ventura, 2010)

La sustancia según Descartes (1596-1650)

René Descartes ofrece una visión innovadora y radical sobre el concepto de sustancia en su obra Meditaciones Metafísicas y otros escritos filosóficos. Descartes es conocido por su dualismo y su enfoque en la filosofía moderna, y su tratamiento de la sustancia es central para comprender su sistema filosófico.

Para Descartes, el concepto de sustancia es fundamental en su filosofía. Define la sustancia como aquello que existe en sí mismo y por sí mismo, una definición que refleja la tradición aristotélica pero con una interpretación propia. Descartes introduce dos tipos principales de sustancias en su sistema filosófico:

  1. Sustancia Pensante (Res Cogitans): Esta es la sustancia que caracteriza a la mente o al alma. Según Descartes, la sustancia pensante es aquella cuya esencia es el pensamiento. Esto incluye todas las formas de actividad mental, como dudar, entender, afirmar y negar. La mente, para Descartes, es una sustancia completamente distinta del cuerpo y del mundo material.
  2. Sustancia Extendida (Res Extensa): Esta es la sustancia que caracteriza al mundo material o físico. La sustancia extendida es aquella cuya esencia es la extensión en el espacio. Todo lo que tiene masa y ocupa un lugar en el espacio se considera sustancia extendida, y está sujeto a las leyes de la física y la geometría.

Descartes es famoso por su dualismo ontológico, que sostiene que existen dos tipos de sustancias fundamentalmente distintas:

  • La mente (res cogitans) es inmaterial, no sujeta a las leyes físicas, y tiene como propiedad esencial el pensamiento.
  • El cuerpo (res extensa) es material, está sujeto a las leyes de la física, y tiene como propiedad esencial la extensión.

Esta separación radical lleva a Descartes a enfrentar el problema de cómo estas dos sustancias interactúan, conocido como el problema mente-cuerpo. Descartes propone que la interacción ocurre a través de la glándula pineal en el cerebro, aunque esta solución ha sido objeto de críticas y debates.

En Meditaciones Metafísicas, Descartes utiliza el concepto de sustancia para fundamentar su epistemología. A través del método de la duda metódica, Descartes busca encontrar una base indubitable para el conocimiento. Llega a la conclusión de que la existencia de la mente como sustancia pensante es incuestionable: «Pienso, luego existo». La certeza de la existencia de la mente permite a Descartes construir su sistema filosófico sobre una base sólida, mientras que la existencia de la sustancia extendida se establece a partir de la certeza del pensamiento y la claridad de las ideas matemáticas.

La distinción cartesiana entre las dos sustancias ha tenido un impacto profundo en la filosofía moderna. Su dualismo influyó en el desarrollo del idealismo, el materialismo y otros sistemas filosóficos que intentaron abordar o solucionar el problema mente-cuerpo. La forma en que Descartes conceptualiza la sustancia pensante y la sustancia extendida sigue siendo relevante en debates contemporáneos sobre la naturaleza de la mente, la conciencia y la realidad física.

La sustancia según Spinoza (1632-1677)

Baruch Spinoza, filósofo neerlandés del siglo XVII, ofrece una concepción radicalmente diferente de la sustancia en su obra principal, Ética. Su filosofía se basa en un monismo estricto y en una visión sistemática del universo que desafía tanto el dualismo cartesiano como las concepciones tradicionales de la sustancia.

Spinoza define la sustancia como aquello que es en sí mismo y por sí mismo. Sin embargo, a diferencia de Descartes, quien acepta dos tipos de sustancias (mente y cuerpo), Spinoza sostiene que solo hay una sustancia. Esta sustancia única es Dios o la Naturaleza (Deus sive Natura), que es todo lo que existe. Spinoza sostiene que esta sustancia es infinita, eterna y no dependiente de nada más para su existencia.

  • Monismo: En lugar de dualismo, Spinoza adopta un monismo estricto, la idea de que todo en el universo es una manifestación de una única sustancia. No hay distinción entre lo divino y lo natural; todo lo que existe es una parte de esta única sustancia infinita.
  • Atributos de la Sustancia: Spinoza describe la sustancia como teniendo infinitos atributos, aunque los humanos solo podemos conocer dos: el pensamiento y la extensión. Los atributos son aspectos o características en los que la sustancia se manifiesta, pero no son sustancias separadas. El pensamiento se refiere a la mente o la actividad mental, mientras que la extensión se refiere a la materia o el mundo físico. Estos atributos son simplemente diferentes formas de expresar la misma sustancia.

Para Spinoza, todo lo que existe son modos de la sustancia. Los modos son las manifestaciones o maneras en las que la sustancia se expresa. Los modos son finitos y cambiantes, en contraste con la sustancia, que es infinita y eterna.

  • Modos de Pensamiento y Extensión: Los modos en el atributo del pensamiento incluyen ideas y estados mentales, mientras que los modos en el atributo de la extensión incluyen los objetos físicos y sus características. Todo en el universo, ya sea mental o físico, es una modificación de la sustancia única.

Spinoza también introduce la idea de que la sustancia sigue un principio de necesidad y determinismo. Dado que la sustancia es la causa de todo lo que ocurre, todo lo que sucede es una expresión de la necesidad inherente a la sustancia. Esto implica que todo en el universo está determinado por la naturaleza de la sustancia y no por un acto libre o arbitrario.

La visión de Spinoza tiene profundas implicaciones filosóficas y éticas:

  • Pantheísmo: Su identificación de Dios con la naturaleza lleva a una visión panteísta del universo, donde lo divino está imbuido en todo lo que existe. La religión y la filosofía se fusionan en una visión coherente de la realidad.
  • Libertad y Determinismo: Aunque Spinoza niega el libre albedrío en el sentido tradicional, su filosofía ofrece una forma de libertad basada en el entendimiento de la necesidad y la razón. La verdadera libertad, según Spinoza, se alcanza al comprender y aceptar la necesidad natural de las cosas.

La concepción de sustancia en Spinoza ha tenido un impacto duradero en la filosofía moderna. Su monismo y su enfoque en la unidad de la sustancia influyeron en el desarrollo del idealismo alemán, el materialismo y otras corrientes filosóficas. Su énfasis en la razón y la necesidad también anticipó aspectos del pensamiento ilustrado y el racionalismo moderno.

La sustancia según John Locke (1632-1704)

John Locke, un prominente filósofo empirista del siglo XVII, ofrece una perspectiva única sobre el concepto de sustancia en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano. Su enfoque se distingue por su énfasis en el empirismo y la teoría del conocimiento, lo que le lleva a tratar la sustancia de una manera diferente a sus predecesores metafísicos.

Para Locke, la sustancia es un concepto abstracto que no se conoce directamente a través de la experiencia sensorial. En lugar de ser una realidad que podemos percibir, la sustancia es entendida como un soporte para las cualidades que experimentamos.

  • Sustancia como Soporte de Cualidades: Locke define la sustancia como el sujeto en el que las cualidades o propiedades de los objetos existen. Es lo que subyace a las cualidades que percibimos, como el color, el peso y la textura, pero que en sí misma no es percibida directamente. La sustancia se infiere como la base que sostiene estas cualidades, pero no puede ser conocida en sí misma más allá de sus manifestaciones.

Locke hace una distinción importante entre dos tipos de cualidades asociadas con la sustancia:

  • Cualidades Primarias: Estas son cualidades que existen en los objetos independientemente de nuestra percepción. Incluyen la extensión, la forma, el movimiento y la solidez. Según Locke, estas cualidades son inherentes a la sustancia y contribuyen a nuestra percepción del objeto tal como es en sí mismo.
  • Cualidades Secundarias: Estas cualidades dependen de la percepción del observador, como el color, el sonido y el sabor. A diferencia de las cualidades primarias, las cualidades secundarias no están presentes en la sustancia misma, sino que resultan de la interacción entre los objetos y los sentidos humanos.

Locke argumenta que nuestra comprensión de la sustancia se basa en ideas complejas formadas a partir de la experiencia de cualidades primarias. Aunque no podemos conocer la sustancia directamente, utilizamos el concepto de sustancia para explicar por qué los objetos tienen las propiedades que percibimos.

El enfoque de Locke sobre la sustancia ha sido criticado por su falta de claridad y por depender de una noción abstracta que no se puede verificar empíricamente. Aunque proporciona una base para entender la sustancia como soporte de cualidades, su enfoque no resuelve completamente el problema de cómo se relacionan las cualidades percibidas con la sustancia que no es directamente perceptible.

La sustancia según Kant (1724-1804)

Immanuel Kant, uno de los filósofos más influyentes de la Ilustración, ofrece una perspectiva novedosa sobre la sustancia en su obra fundamental Crítica de la razón pura. Kant aborda el concepto de sustancia dentro de su sistema crítico, que busca analizar los límites y condiciones del conocimiento humano.

Para Kant, el concepto de sustancia es una categoría fundamental del entendimiento, que es esencial para la organización y la coherencia de nuestras experiencias. Sin embargo, Kant modifica y critica las concepciones tradicionales de la sustancia al introducir su teoría del conocimiento y la distinción entre lo que podemos conocer y lo que está más allá de nuestra experiencia.

  • Categorías del Entendimiento: Según Kant, el concepto de sustancia es una de las categorías a priori que estructuran nuestra experiencia del mundo. Las categorías son conceptos innatos que el entendimiento humano utiliza para organizar y interpretar la información sensorial. La sustancia, en este contexto, es la categoría que permite a los seres humanos concebir la realidad como algo que persiste a través del cambio y que puede ser el soporte de propiedades y relaciones.
  • Sustancia como Principio de Permanencia: En la Crítica de la razón pura, Kant sostiene que la sustancia es la idea de aquello que persiste a través del cambio de las cualidades. Esta concepción de sustancia permite que los objetos sean percibidos como persistentes y estables, a pesar de los cambios en sus propiedades. La sustancia, entonces, es un principio que asegura la coherencia y la continuidad en nuestra experiencia.

Kant introduce una distinción crucial entre fenómenos y noúmenos:

  • Fenómenos: Son los objetos tal como aparecen a nuestra experiencia, estructurados por nuestras categorías y formas de intuición (espacio y tiempo). La sustancia, como categoría del entendimiento, se refiere a cómo percibimos y organizamos los fenómenos.
  • Noúmenos: Son las cosas en sí mismas, independientes de nuestra experiencia y conocimiento. Kant argumenta que no podemos conocer los noúmenos directamente, solo podemos conocer fenómenos. Por lo tanto, la sustancia, en su aspecto metafísico o trascendental, se refiere a cómo organizamos nuestra experiencia y no a una realidad ontológica independiente.

Kant critica las concepciones tradicionales de la sustancia, como las de Aristóteles y Leibniz, desde una perspectiva crítica. Kant sostiene que la sustancia no puede ser conocida como una entidad metafísica independiente de la experiencia. La metafísica tradicional, que buscaba conocer la sustancia en sí misma, está limitada por las capacidades del entendimiento humano. Para Kant la sustancia debe ser entendida dentro de los límites de la experiencia posible, organizada a través de las categorías del entendimiento.

La visión kantiana de la sustancia ha tenido un profundo impacto en la filosofía posterior. Su enfoque crítico y su distinción entre fenómenos y noúmenos influyeron en el desarrollo del idealismo alemán y en la filosofía contemporánea. Filósofos como Johann Gottlieb Fichte, Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Arthur Schopenhauer, así como la tradición analítica y la fenomenología, han desarrollado y desafiado las ideas kantianas sobre la sustancia y el conocimiento.

La sustancia según Hegel (1770-1831)

Georg Wilhelm Friedrich Hegel, uno de los filósofos más importantes del idealismo alemán, ofrece una visión compleja y dinámica del concepto de sustancia en su obra Fenomenología del espíritu y en su sistema filosófico general. Hegel desarrolla una teoría de la sustancia que está profundamente entrelazada con su concepción del desarrollo histórico y la dialéctica.

En el sistema hegeliano, la sustancia se identifica con el Absoluto, que es la realidad última y total. Para Hegel, el Absoluto es la totalidad que se manifiesta en la diversidad de los fenómenos y en el proceso histórico. Esta visión de la sustancia es radicalmente diferente de las concepciones anteriores:

  • Sustancia y Sujeto Absoluto: Hegel considera que la sustancia no es una entidad estática o simplemente un soporte de cualidades. En cambio, la sustancia es el sujeto absoluto, un principio dinámico que se desarrolla y se realiza a través del proceso dialéctico. La sustancia es la realidad en su totalidad, en constante movimiento y evolución, en lugar de una entidad fija.
  • Desarrollo Dialéctico: Hegel introduce la idea de que la sustancia se desarrolla a través de un proceso dialéctico. Este proceso implica la tesis, la antítesis y la síntesis, donde cada etapa del desarrollo representa una forma de la sustancia que se transforma y supera sus contradicciones. El Absoluto se realiza a través de esta dinámica de contradicciones y reconciliaciones, desarrollándose a lo largo de la historia y en la experiencia humana.

En la filosofía de Hegel, el concepto de sustancia está íntimamente relacionado con el espíritu (Geist). Hegel sostiene que el Absoluto, o la sustancia, se manifiesta como espíritu en tres formas:

  • Espíritu Individual: La conciencia individual y el yo, que experimenta y se relaciona con el mundo.
  • Espíritu Social: La cultura, la ética y las instituciones sociales que forman la realidad histórica y social.
  • Espíritu Absoluto: La realización completa de la sustancia en la filosofía, el arte y la religión, donde el espíritu alcanza su autoconciencia plena y comprensión del todo.

Hegel critica las concepciones anteriores de la sustancia, especialmente las de Aristóteles y Spinoza, por considerarlas insuficientes para capturar la naturaleza dinámica y auto-desarrollante de la realidad. Para Hegel, la sustancia no es simplemente un soporte pasivo para las cualidades, sino una realidad activa que se despliega a través de la historia y el desarrollo dialéctico. Hegel enfatiza que la sustancia no puede ser entendida como una entidad aislada. En lugar de esto, la sustancia es una relación que se realiza en la interacción y la evolución de los momentos históricos y culturales. La sustancia se revela en su desarrollo y en el proceso de la historia, más que en una existencia estática y separada.

La sustancia según Martin Heidegger (1889-1976)

Martin Heidegger, uno de los filósofos más influyentes del siglo XX, ofrece una perspectiva profundamente innovadora sobre el concepto de sustancia. En su obra, especialmente en Ser y tiempo y otras reflexiones sobre la metafísica, Heidegger se aleja de las nociones tradicionales de sustancia y ofrece una comprensión más existencial y ontológica.

Heidegger critica la metafísica tradicional, incluida la concepción clásica de sustancia, por su enfoque en entidades estáticas y su ignorancia de la cuestión del ser. Según Heidegger, la filosofía occidental ha perdido de vista el sentido más profundo del ser al centrarse en las sustancias como objetos concretos y permanentes.

En lugar de concebir la sustancia como una entidad que subyace a las propiedades y que puede ser entendida como algo concreto y fijo, Heidegger enfatiza que la verdadera cuestión filosófica es el ser en sí mismo. La sustancia, en la tradición metafísica, ha sido entendida como algo que existe por sí mismo y sostiene otras propiedades, pero Heidegger sostiene que esto es una reducción del problema del ser a una cuestión de objetos y sus propiedades.

Heidegger introduce el concepto de olvido del ser (Seinsvergessenheit), que se refiere a la tendencia de la filosofía a olvidar la pregunta fundamental sobre el ser y centrarse en los entes (seres) específicos. Heidegger argumenta que la noción de sustancia, tal como se ha desarrollado en la tradición metafísica, está condicionada por un olvido más fundamental del ser. En lugar de abordar el ser de manera primordial, la filosofía ha desarrollado conceptos como sustancia para describir entidades individuales, sin cuestionar adecuadamente qué significa ser en un sentido más profundo.

En Ser y tiempo, Heidegger explora cómo los seres humanos, a través de su existencia, se relacionan con el ser. La idea de sustancia no es suficiente para capturar la complejidad de la existencia humana y su relación con el ser. Heidegger introduce la noción de Dasein, que se refiere al modo específico de ser de los seres humanos y su forma de entender y relacionarse con el mundo. El Dasein, o ser-en-el-mundo, no se puede comprender simplemente en términos de sustancia. En cambio, Heidegger sugiere que la existencia humana debe ser entendida en términos de su relación con el mundo y con el ser, en lugar de ser reducida a una sustancia que sostiene propiedades. El Dasein está inmerso en una red de significados y relaciones que excede el concepto tradicional de sustancia.

La crítica de Heidegger a la sustancia y su enfoque en el ser han tenido un impacto significativo en la filosofía contemporánea:

  • Filosofía Existencial y Fenomenología: Heidegger influenció a la filosofía existencial y a la fenomenología, que se centran en la experiencia subjetiva y en la comprensión del ser. Su enfoque ha llevado a una reconsideración de la metafísica y de conceptos tradicionales como la sustancia.
  • Post-Estructuralismo y Pensamiento Crítico: El pensamiento de Heidegger también ha influido en el post-estructuralismo y otras corrientes críticas que cuestionan las nociones tradicionales de identidad y esencia. Filósofos como Jean-Paul Sartre y Michel Foucault han tomado en cuenta la crítica heideggeriana para desarrollar nuevas formas de entender la existencia y la subjetividad.

Para Martin Heidegger, el concepto de sustancia es insuficiente para abordar la cuestión del ser. Heidegger critica la metafísica tradicional por olvidar la pregunta fundamental del ser y por reducir la existencia a la noción de sustancia como una entidad fija que subyace a otras propiedades. Su enfoque existencial y ontológico ofrece una comprensión más profunda y dinámica de la relación entre el ser y el mundo, influyendo profundamente en la filosofía contemporánea y en la crítica de los conceptos tradicionales de la metafísica.

VENTURA Educación

VENTURA Educación es un proyecto de VENTURA para crear materiales y apuntes de Historia, Literatura, Geografía, Inglés, Filosofía e Historia del Arte. Estudiantes y profesores pueden plantear dudas y pedir contenidos escribiendo a venturaeduca@gmail.com

Ver Publicación
  • Cine

Ciudades de película: las mejores películas por ciudad

  • Juan Pérez Ventura
  • 3 octubre, 2024
Ver Publicación
  • Geografía
  • Religión

Subiendo al Monte Athos

  • Juan Pérez Ventura
  • 13 agosto, 2023
Ver Publicación
  • Teorías de la gentrificación

Gentrificación: propuesta de tipología y ejemplos de cada tipo

  • Juan Pérez Ventura
  • 16 junio, 2025
Ver Publicación
  • París

Estadios llenos, casas vacías: París 2024 y la gentrificación

  • Juan Pérez Ventura
  • 11 septiembre, 2024
Ver Publicación
  • Arte

Las fachadas de Salamanca

  • Juan Pérez Ventura
  • 16 mayo, 2024
Ver Publicación
  • Música

La Gran Migración del Blues

  • Juan Pérez Ventura
  • 23 noviembre, 2023
Ver Publicación
  • Religión

El debate central en el cristianismo: Jesús, ¿Hijo de Dios o Dios?

  • Juan Pérez Ventura
  • 1 agosto, 2024
Ver Publicación
  • Economía

El siglo de China: presencia en la economía global

  • Juan Pérez Ventura
  • 18 diciembre, 2024
Social Accounts
Facebook Likes
Twitter Followers
Instagram Followers
LinkedIn Followers
  • Yggdrasil y los nueve mundos de la mitología nórdicaYggdrasil y los nueve mundos de la mitología nórdica
    Podemos imaginar a J.R.R. Tolkien a principios de los años treinta en su escritorio, escribiendo el poema Mitopoeia o pensando en cómo crear un alfabeto a partir de runas. Este…
  • La teoría soviética del montajeLa teoría soviética del montaje
    En los inicios del cine muchas técnicas aparecieron de manera casual, descubiertas porque la cámara se había quedado encendida grabando o porque la lente estaba manchada. La teoría soviética del…
  • El Índice PRG aplicado al caso de rehabilitación urbana de la Autopista Central (Santiago de Chile)El Índice PRG aplicado al caso de rehabilitación urbana de la Autopista Central (Santiago de Chile)
    El Parque Urbano sobre la Autopista Central es uno de los proyectos de regeneración más ambiciosos actualmente planificados en Santiago de Chile. Concebido como parte del programa “Buen Vecino” del…
  • El menologio de Basilio II, un repaso de la vida de cientos de personajes del cristianismoEl menologio de Basilio II, un repaso de la vida de cientos de personajes del cristianismo
    Un menologio es un tipo de calendario religioso utilizado en algunas tradiciones cristianas, especialmente en la Iglesia Ortodoxa. Este calendario enumera y conmemora los santos y festividades religiosas que se…
  • Sirio, la historia del Ojo en el CieloSirio, la historia del Ojo en el Cielo
    Situada únicamente a 8,6 años luz del Sistema Solar, Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno. Este será con toda seguridad el principal motivo de su importancia en…
  • La música del cine: familia NewmanLa música del cine: familia Newman
    Todos conocemos alguna melodía escrita por un Newman, aunque no lo sepamos. Desde la banda sonora de Toy Story hasta la música de 20th Century Fox, pasando por innumerables películas.…
  • Historia de la Pintura (1): arte paleocristiano, prerrománico y románicoHistoria de la Pintura (1): arte paleocristiano, prerrománico y románico
    Comenzamos con este artículo un viaje lleno de color y sensaciones, de imágenes y escenas. Saltando de cuadro en cuadro, del pincel en pincel, visitando museos y viajando al pasado.…
VENTURA
  • AUTOR
  • BLOG
  • IDVA
  • RECURSOS
  • BMVA
  • LIBROS
  • VEN
  • MÁS
venturacontenidos@gmail.com

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.