En este capítulo de Best Soundtracks nos acercamos a una verdadera obra de arte. La partitura escrita por Alan Menken para El Jorobado de Notre Dame no solo demuestra el genio del compositor estadounidense, sino también que el cine de animación o el cine infantil no tienen por qué ser sencillo o simple.
Esta banda sonora presenta una música orquestal y coral con influencias del estilo clásico y religioso. La partitura combina tonos dramáticos y góticos con arreglos corales grandiosos que recuerdan a la música sacra. El trabajo de Stephen Schwartz como letrista, incluyendo varios versos en latín, también es destacable. Schwartz y Menken ya habían colaborado en Pocahontas (1995) el año anterior, pero en esta ocasión crearon una banda sonora con un tono oscuro y sobrecogedor, muy diferente. El Jorobado de Notre Dame sigue siendo la música más «seria» y madura que ha compuesto Menken en su carrera. Sin duda esta partitura no es cosa de niños.
El tema de apertura, ‘The Bells of Notre Dame’, inicia la película contando en flashback lo que ocurrió con los padres del protagonista, Quasimodo. Vale la pena escuchar con atención el fragmento que va del minuto 03:03 al 03:36, cuando la música nos transmite realmente una sensación de persecución y agonía. El potente coro canta en latín:
Dies iræ, dies illa
Solvet sæclum in favilla
Teste David cum sibylla
Quantus tremor est futurus
Quando Judex est venturus
La persecución termina con un forcejeo entre Frollo y la madre, y cuando se descubre la deformidad del bebé la música vuelve con toda su potencia en el 03:45 para explotar en la famosa melodía del 03:52. Para finalizar, tras preguntarse el narrador «¿Who is the Monster and who is the Man?» (05:50), el coro se convierte en un canto celestial con impresionantes agudos en el fondo, agudizándose cada segundo (05:56 en adelante) hasta la explosión final (06:07).
Junto a las piezas épicas, la banda sonora de El Jorbado de Notre Dame presenta momentos de dulzura y sensibilidad. Canciones de tipo musical de Broadway como ‘Out There’, cantada por Quasimodo, o ‘God Help the Outcasts’, interpretada por la gitana Esmeralda, son ejemplos de la pluma de Schwartz y las melodías de Menken. La canción de Esmeralda fue versionada también por la propia Bette Midler.
La escena más épica de la película, cuando Quasimodo rescata a Esmeralda y la protege dentro de Notre Dame, gritando que «está en sagrado», es un momento teñido del rojo de las llamas, del sonido de la batalla y acompañado por unos coros infernales que por momentos recuerdan a los Réquiems de Mozart y Verdi.
Quizás haya que contener el fanatismo y el amor que uno profesa por Alan Menken y no colocar su nombre junto al de gigantes de la historia de la música como Mozart o Verdi, pero sin duda la pieza que escribió con ‘Sanctuary!’ traspasa y sobresale por encima de todo lo que hayamos podido escuchar en una película de animación -y quizás también en cualquier otro género. La potencia de este tema es realmente espectacular.
‘Sanctuary!’ es una pieza espectacular. En sus seis minutos de duración encontramos momentos de diferente tono, si bien predomina lo épico-dramático. La campana que cae y retumba en el segundo 00:50 de manera rotunda inicia este viaje musical. Tras unos segundos que recuerdan a la partitura de Pocahontas, en el 01:40 el viento misterioso nos indica que algo está a punto de ocurrir. El coro vuelve a retumbar y las pulsaciones se aceleran (min. 01:57) para hacernos correr en el minuto 02:10 al sonido de los tambores de guerra y las trompetas. La tensión se rompe definitivamente en el 02:22 con un ritmo épico que canta «Sit sempiterna gloria» y se cierra en el minuto 03:09. De nuevo debemos reconocer el trabajo de Stephen Schwartz escribiendo una letra en latín que dice así:
In te, Domine, speravi
Non confundar in aeternum
Salvum fac populum tuum
Judex crederis
Libera me Domine de morte aeterna
In die illa tremenda
Quando caeli movendi sunt
Caeli et terra
Dum veneris judicare
Saeculum per ignem
Quae caeli pandis ostium
Bella premunt hostilia
Da robur, fer auxilium
Sit sempiterna gloria
Sit sempiterna gloria
Sit sempiterna gloria
Gloria, gloria semper
Sanctus, sanctus in excelsis
Cum resurget creatura
Judicanti responsurra
Nil inultum remanebit
Cum vix justus sit securus
Ante diem rationis
Kyrie Eleison
En el minuto 03:13 empieza la segunda parte del tema, y aunque lo hace con delicadeza pronto vuelven las trompetas del Apocalipsis y el coro infernal cantando con un ritmo pegadizo «Judex ergo cum sedebit, nil inultum remanebit». Luego en el 03:51 un aura celestial da un respiro al oyente, pero para el 04:07 ya ha vuelto la tensión. En el 04:51 el ritmo pegadizo lo interpretan afilados violines, y a partir del 05:24 se desata el final del tema, cuyo cierre es un épico y ensordecedor coro (min. 05:51). Una pieza épica, totalmente inusual en una película de dibujos animados.
La banda sonora de El Jorobado de Notre Dame estuvo nominada al Óscar a Mejor Banda Sonora, pero perdió frente a la partitura de Rachel Portman para Emma. Aunque tiene algún tema bonito, no se puede comparar con la complejidad musical de la propuesta de Alan Menken. Seguramente la Academia consideró inapropiado volver a darle el Óscar a Menken tras haberlo ganado el año anterior por Pocahontas. Además, habría sido su novena estatuilla en siete años, un poco too much. En todo caso es una injusticia: El Jorobado de Notre Dame es musicalmente una obra maestra.