El Global Cities Index (GCI) es una herramienta desarrollada por la consultora internacional Kearney desde 2008 para medir y comparar el nivel de conectividad global de las principales ciudades del mundo. Su objetivo es evaluar cómo estas ciudades se insertan en las redes de flujos de capital, personas, información y cultura, reflejando su papel como nodos estratégicos en la economía global contemporánea.
A través de un enfoque cuantitativo y estructurado, el GCI permite analizar de forma comparativa a más de 150 ciudades, utilizando cinco dimensiones clave que abarcan desde la actividad empresarial y el capital humano hasta la capacidad de intercambio de información, la experiencia cultural y la proyección política. Con este índice, Kearney ofrece cada año una fotografía precisa y comparable del grado de globalización de las ciudades, identificando aquellas que lideran las transformaciones en un mundo cada vez más interconectado y señalando las tendencias de cambio en la jerarquía urbana global.
El GCI mide la conectividad global actual de 156 ciudades evaluando su capacidad para atraer, retener y generar flujos de capital, personas e ideas. Para ello, utiliza cinco dimensiones principales, cada una con indicadores específicos, ponderadas de esta forma:
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Business Activity (30%)
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Human Capital (30%)
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Information Exchange (15%)
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Cultural Experience (15%)
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Political Engagement (10%)
Cada ciudad recibe una puntuación agregada de 0 a 100 a partir de estos indicadores, utilizando datos públicos comparables a nivel global. A continuación vamos a profundizar en cada una de las cinco dimensiones, analizando los indicadores específicos que las componen.
VER: Global City Index 2024 (Kearney, 2024)
Business Activity
La dimensión Business Activity mide el grado en que una ciudad funciona como un centro de negocios internacional y representa el 30 % de la puntuación total del Global Cities Index de Kearney. Esta dimensión analiza la capacidad de las ciudades para atraer y generar flujos de capital, su dinámica en los mercados financieros, la concentración de grandes corporaciones y startups de alto valor y su papel en las redes de comercio internacional, tanto en carga aérea como marítima. En conjunto, esta dimensión refleja cómo de conectada está una ciudad con la economía global y su peso en la toma de decisiones estratégicas de negocios, inversiones y comercio a escala internacional.
Uno de los indicadores clave dentro de Business Activity es el número de sedes de empresas incluidas en la lista Fortune Global 500. Este indicador permite identificar qué ciudades albergan las sedes principales de las mayores corporaciones del mundo, lo que implica la creación de empleo cualificado, la generación de riqueza local y el fortalecimiento de la posición de la ciudad como nodo de toma de decisiones en la economía global. Nueva York y Pekín destacan en este aspecto, al concentrar un gran número de estas sedes que refuerzan su liderazgo global.

Otro indicador importante es el número de top global services firms, que mide cuántas de las principales firmas de servicios financieros, legales, de consultoría estratégica y auditoría operan en la ciudad. Este indicador refleja la capacidad de las ciudades para ofrecer servicios avanzados y especializados a empresas internacionales, un componente esencial en la economía del conocimiento y en el mantenimiento de redes de negocios de alto nivel. Londres, Nueva York y Hong Kong suelen sobresalir en este ámbito, consolidando su posición como centros de servicios globales. La actividad de mercados de capitales es también un indicador relevante, pues analiza el volumen de transacciones en las bolsas de valores y otros mercados financieros de la ciudad, midiendo su fortaleza como centro financiero internacional y su capacidad para atraer inversiones y gestionar activos globales. Ciudades como Nueva York, con Wall Street, Tokio y Londres mantienen una posición destacada en este indicador, al operar como plazas clave para los flujos de capital globales.
El volumen de carga aérea, o air freight, mide el tonelaje de mercancías transportadas por vía aérea desde y hacia la ciudad. Este indicador es esencial para entender la integración de la ciudad en las cadenas de suministro globales que requieren transporte rápido y eficiente, y refleja su papel como hub logístico de productos de alto valor añadido. Hong Kong, Singapur y Dubái lideran habitualmente en este ámbito debido a la importancia de sus aeropuertos como puntos de conexión intercontinental. Complementando este indicador, el volumen de carga marítima, o sea freight, mide el tonelaje de mercancías transportadas por vía marítima a través de los puertos de la ciudad. Este indicador refleja la capacidad de la ciudad para integrarse en el comercio mundial de bienes a gran escala y en el movimiento de mercancías pesadas, siendo Shanghái, Singapur y Róterdam referencias mundiales en este ámbito por la magnitud de sus puertos y la intensidad de su tráfico de contenedores.
El número de unicornios con sede en la ciudad es otro de los indicadores que ha cobrado creciente relevancia en los últimos años. Un unicornio es una startup privada que alcanza una valoración de mercado superior a los 1.000 millones de dólares antes de cotizar en bolsa. Este indicador permite evaluar la capacidad de las ciudades para generar ecosistemas de innovación tecnológica y emprendimiento capaces de atraer capital de riesgo y talento especializado, lo que las posiciona como polos de innovación global. San Francisco, Pekín y Shanghái figuran entre las ciudades que destacan por su alta concentración de unicornios.

Finalmente, se incluye el número de conferencias internacionales que se celebran en la ciudad según los datos de ICCA (International Congress and Convention Association). Este indicador mide la capacidad de las ciudades para atraer eventos internacionales, congresos y ferias de negocios que generan flujos de visitantes de alto nivel, estimulan la economía local y refuerzan el posicionamiento de la ciudad como un nodo de intercambio de conocimiento y de generación de redes de negocios. París, Singapur y Viena suelen ocupar los primeros puestos en este indicador, demostrando su fortaleza como centros de eventos internacionales.
Human Capital
La dimensión Human Capital representa el 30 % de la puntuación del Global Cities Index de Kearney y mide la capacidad de las ciudades para atraer, desarrollar y retener talento, así como el nivel de capital humano disponible en cada urbe. En un mundo donde la economía del conocimiento y la innovación tecnológica impulsan la competitividad global, esta dimensión resulta esencial para comprender qué ciudades disponen de las condiciones necesarias para convertirse en polos de atracción de personas altamente cualificadas, estudiantes internacionales y profesionales que alimentan los ecosistemas de innovación y servicios avanzados.
Uno de los indicadores clave de esta dimensión es la calidad de las universidades presentes en la ciudad, medida a través de rankings globales que evalúan el prestigio académico, la calidad investigadora y la proyección internacional de sus instituciones de educación superior. Este indicador refleja la capacidad de la ciudad para formar talento local de alto nivel y para atraer a estudiantes de otras partes del mundo, contribuyendo a generar ecosistemas de investigación y de transferencia de conocimiento al tejido empresarial. El número de estudiantes internacionales matriculados en las universidades de la ciudad es otro indicador relevante, pues mide la capacidad de atracción de talento joven y diverso que contribuye al dinamismo cultural y económico de la ciudad. Las ciudades que cuentan con un gran número de estudiantes extranjeros suelen beneficiarse de su contribución a la economía local, así como de su papel en la creación de redes de colaboración internacional que fortalecen la proyección global de las instituciones académicas y de la ciudad en su conjunto.
El porcentaje de población con educación terciaria o universitaria indica el nivel de capital humano disponible en la ciudad, midiendo la cualificación general de la fuerza laboral y su adecuación a los sectores de servicios avanzados y de innovación que caracterizan a las ciudades globales. Un alto nivel de población universitaria se asocia con mayor productividad, capacidad de innovación y atracción de inversiones en sectores intensivos en conocimiento. Por su parte, la proporción de población nacida en el extranjero es otro indicador esencial, pues permite identificar hasta qué punto una ciudad es atractiva para la migración cualificada y diversa. Las ciudades con alta proporción de población extranjera tienden a ser espacios abiertos, con redes globales que enriquecen su vida cultural y profesional, favoreciendo la creación de ecosistemas de emprendimiento e intercambio de ideas.
El número de escuelas internacionales presentes en la ciudad complementa la medición de la capacidad de atraer familias de profesionales y directivos extranjeros, al ofrecer infraestructuras educativas de calidad adaptadas a la movilidad internacional. Este indicador es particularmente relevante en ciudades con alta concentración de sedes de empresas multinacionales, pues garantiza que la ciudad puede ofrecer condiciones de vida atractivas para trabajadores cualificados y sus familias. El número de universidades de medicina es otro de los indicadores utilizados en esta dimensión, dado que la presencia de instituciones de formación médica de calidad refleja tanto el nivel de servicios sanitarios disponibles como la capacidad de la ciudad para desarrollar profesionales en un sector estratégico para el bienestar de la población y para la economía del conocimiento.
Finalmente, el indicador de ease of entry, introducido en 2024, mide la facilidad de entrada y residencia para ciudadanos extranjeros, permitiendo evaluar hasta qué punto las políticas migratorias y de visados de cada país facilitan que las ciudades puedan atraer talento internacional. Este indicador reconoce que, en un contexto de restricciones migratorias en algunos países, la capacidad de las ciudades para acoger profesionales extranjeros se ha convertido en un factor competitivo crucial, y aquellas urbes que ofrecen procesos de entrada accesibles para talento cualificado fortalecen su posición como centros de innovación y servicios avanzados.

Information Exchange
La dimensión Information Exchange del Global Cities Index de Kearney representa el 15 % de la puntuación total y se centra en evaluar cómo circula la información y el conocimiento en la ciudad, así como la calidad de su infraestructura tecnológica y de comunicación. En la economía global contemporánea, las ciudades funcionan como nodos de intercambio de ideas, datos y conocimientos, y esta dimensión permite medir su capacidad para desempeñar ese papel de manera efectiva, convirtiéndose en espacios que facilitan la innovación, la toma de decisiones informadas y la conectividad global.
Uno de los indicadores considerados es el número de oficinas de agencias de noticias presentes en la ciudad. Este indicador refleja el grado en que la ciudad es percibida como un punto neurálgico para la generación y difusión de información relevante a escala internacional. Las ciudades con una alta presencia de agencias de noticias tienden a ser centros de actividad política, económica y cultural que captan la atención de audiencias globales, consolidando su papel como espacios de referencia informativa. El número de suscriptores de banda ancha es otro indicador relevante, pues mide el nivel de penetración de Internet de alta velocidad entre la población de la ciudad. Este aspecto es clave para garantizar que los residentes puedan acceder a la información, comunicarse de manera eficiente y participar en la economía digital, aspectos fundamentales en la construcción de ciudades inteligentes y en la reducción de brechas digitales internas.
La libertad de expresión y de prensa es un indicador esencial para esta dimensión, dado que un entorno donde los medios de comunicación pueden operar con independencia y la sociedad puede expresarse libremente facilita el intercambio de ideas, fomenta el debate público y permite que la información fluya sin restricciones indebidas. Las ciudades situadas en países con altos niveles de libertad de prensa suelen contar con sociedades más dinámicas y con mayores oportunidades para la participación ciudadana en asuntos públicos. Por su parte, la presencia online y digital de la ciudad mide cómo esta se proyecta en el entorno digital, evaluando su visibilidad en redes globales de información, su capacidad para comunicarse con audiencias internacionales y su nivel de actividad en plataformas digitales. Este indicador refleja hasta qué punto la ciudad utiliza las herramientas digitales para reforzar su posicionamiento global, atraer talento e inversiones y comunicar su identidad de manera efectiva.

El indicador de velocidad de Internet, introducido en 2024, aporta una medición actualizada de la calidad de la infraestructura tecnológica de la ciudad, considerando la rapidez con la que se pueden transmitir datos y acceder a información en línea. En un contexto en el que las actividades económicas, educativas y sociales dependen en gran medida de la conectividad digital, la velocidad de Internet se ha convertido en un factor de competitividad esencial para las ciudades que aspiran a consolidarse como hubs de innovación y negocios.
Por último, la presencia de centros de datos, también incorporada como novedad en 2024, evalúa la capacidad de la ciudad para almacenar, procesar y distribuir grandes volúmenes de datos, algo fundamental en un mundo en el que la economía digital, la inteligencia artificial y los servicios en la nube requieren infraestructuras de datos seguras y eficientes. La existencia de estos centros en la ciudad indica su preparación para sostener industrias basadas en datos, atraer empresas tecnológicas y participar activamente en la gestión de flujos de información a nivel global.
Cultural Experience
La dimensión Cultural Experience del Global Cities Index de Kearney, que representa el 15 % de la puntuación total, refleja la calidad de vida cultural de las ciudades y su capacidad para atraer visitantes y talento gracias a su dinamismo cultural, su diversidad y la riqueza de sus experiencias urbanas. En la economía global, la cultura se ha convertido en un componente estratégico para la competitividad de las ciudades, ya que contribuye a consolidar su identidad, atraer inversiones en industrias creativas y fortalecer el atractivo de la ciudad como destino de talento internacional.
Uno de los indicadores que conforman esta dimensión es el número de museos que existen en la ciudad, un elemento que refleja su riqueza patrimonial y su compromiso con la conservación y difusión del arte, la historia y la ciencia. Los museos no solo actúan como espacios de aprendizaje y socialización, sino que también se convierten en atractivos turísticos de primer orden, reforzando la imagen de la ciudad como centro cultural de relevancia global. La presencia de la ciudad en las artes visuales y escénicas también es otro indicador clave que permite evaluar su actividad cultural contemporánea, abarcando desde galerías de arte, teatros, festivales de música y danza hasta la existencia de espacios independientes de creación. Este indicador ilustra la vitalidad cultural de la ciudad y su capacidad para generar actividades que nutren la vida comunitaria, fomentan la creatividad y atraen a creadores y público de diferentes partes del mundo.
El número de eventos deportivos internacionales celebrados en la ciudad constituye otro indicador de relevancia, pues refleja la capacidad de la urbe para organizar grandes acontecimientos que atraen a visitantes, generan visibilidad internacional y movilizan recursos locales. Este tipo de eventos, que van desde maratones internacionales hasta competiciones deportivas de gran escala, también contribuyen al desarrollo de infraestructuras urbanas y a la dinamización de la economía local. También se tiene en cuenta el número de viajeros internacionales recibidos en la ciudad, un indicador que muestra hasta qué punto la urbe es atractiva como destino turístico, permitiendo evaluar su capacidad de acoger visitantes de diversas procedencias y de integrarse en los circuitos del turismo global. Las ciudades que reciben un alto volumen de viajeros internacionales suelen beneficiarse de un dinamismo económico y cultural que refuerza su papel en las redes globales de interacción y en la proyección de su identidad hacia el exterior.
La oferta gastronómica de prestigio complementa el análisis de esta dimensión, ya que la gastronomía se ha convertido en un factor determinante para la experiencia cultural de las ciudades. Restaurantes reconocidos internacionalmente, la diversidad de cocinas disponibles y la calidad de la oferta culinaria contribuyen a posicionar a las ciudades como destinos de turismo gastronómico, a la vez que reflejan su apertura cultural y la influencia de comunidades migrantes en su vida cotidiana. Finalmente, el número de sister cities o ciudades hermanadas internacionalmente mide el grado en que la ciudad participa en redes de cooperación cultural y política con otras urbes del mundo. Los hermanamientos permiten el intercambio de experiencias culturales, educativas y sociales, fortalecen las relaciones internacionales de la ciudad y promueven proyectos conjuntos que enriquecen la vida cultural local mientras refuerzan la presencia de la ciudad en escenarios globales.

Political Engagement
La dimensión Political Engagement del Global Cities Index de Kearney, que representa el 10 % de la puntuación total, mide el grado de relevancia que una ciudad posee en el escenario político internacional y su capacidad para influir en redes globales. En un mundo caracterizado por la interdependencia y la necesidad de gobernanza multinivel, las ciudades que desempeñan un papel activo en la diplomacia, en la toma de decisiones y en la generación de ideas políticas adquieren una posición destacada como nodos de influencia internacional, más allá de los marcos estatales.
Uno de los indicadores utilizados en esta dimensión es el número de embajadas y consulados presentes en la ciudad. Este indicador refleja el nivel de actividad diplomática que se desarrolla en la urbe, ya que la presencia de delegaciones diplomáticas implica que la ciudad es un punto de contacto relevante para las relaciones internacionales, facilitando el intercambio político, económico y cultural entre países y contribuyendo a la resolución de conflictos y a la cooperación global. El número de think tanks o centros de pensamiento radicados en la ciudad constituye otro indicador relevante, dado que estas instituciones generan análisis, propuestas de políticas públicas y debates que nutren la discusión internacional sobre los grandes desafíos contemporáneos. Las ciudades que cuentan con una alta concentración de think tanks se convierten en espacios de reflexión y creación de conocimiento político, influyendo en las decisiones de gobiernos, organismos internacionales y actores económicos.
La presencia de organizaciones internacionales en la ciudad es también un indicador clave, pues muestra hasta qué punto la urbe alberga instituciones que desempeñan un papel activo en la gobernanza global, como agencias de Naciones Unidas, organizaciones multilaterales y redes internacionales de cooperación. Esta presencia refuerza el papel de la ciudad como escenario de diálogo y de construcción de consensos en el ámbito internacional. Por su parte, el número de conferencias políticas internacionales organizadas en la ciudad mide su capacidad para atraer y albergar encuentros en los que se discuten asuntos globales, desde foros económicos hasta cumbres de gobernanza climática, salud global o derechos humanos. Estos eventos posicionan a la ciudad como un lugar de referencia para el diálogo internacional y favorecen la creación de redes de cooperación entre actores públicos y privados, además de proyectar la imagen de la ciudad como espacio de liderazgo en temas de interés mundial.

Por último, el indicador que mide el número de instituciones locales con proyección global permite evaluar en qué medida las estructuras de gobernanza, las universidades, los centros de investigación y las instituciones culturales de la ciudad participan en redes internacionales, influyen en debates globales y contribuyen con su experiencia a la resolución de desafíos compartidos. Este indicador resalta el papel de las ciudades como actores activos en la escena internacional, mostrando que la influencia política global no se limita a los Estados, sino que las ciudades también pueden ejercer liderazgo en asuntos de interés colectivo.
ARTÍCULO RELACIONADO: El poder de las ciudades globales (Juan Pérez Ventura, 2015)







