San Anselmo de Canterbury y el argumento ontológico
San Anselmo fue un teólogo, filósofo y arzobispo que desempeñó un papel crucial en la historia de la filosofía medieval y la teología cristiana. Nació en el año 1033 en Aosta, a los pies de los Alpes italianos, en una familia noble.

En su juventud Anselmo ingresó al monasterio benedictino de Bec en Normandía, Francia, donde estudió bajo la tutela del famoso teólogo Lanfranco. Anselmo se destacó por su aguda mente y su devoción a la vida monástica. Durante su tiempo en Bec, escribió obras filosóficas y teológicas que lo hicieron conocido en toda Europa.

En 1093 fue nombrado Arzobispo de Canterbury, un cargo que inicialmente rechazó debido a su deseo de llevar una vida monástica tranquila. Sin embargo, fue finalmente persuadido y asumió el cargo. Durante su arzobispado, San Anselmo desempeñó un papel crucial en las disputas entre la Iglesia y el poder secular, especialmente con el rey Guillermo II de Inglaterra y su sucesor Enrique I.

Uno de los logros más destacados de San Anselmo fue su contribución a la filosofía y teología, particularmente a través de obras como Proslogion, donde presentó su famoso argumento ontológico para la existencia de Dios. Su enfoque en la razón y la fe ha dejado una marca indeleble en el pensamiento cristiano.

San Anselmo fue canonizado por el Papa Clemente XI en 1720 y es venerado como santo en la Iglesia Católica. Su legado perdura a través de sus escritos, que siguen siendo estudiados y discutidos en la filosofía y la teología hasta el día de hoy.

El argumento ontológico propuesto por San Anselmo de Canterbury es una pieza fundamental en la filosofía de la religión y la teología. Fue presentado por primera vez en su obra «Proslogion» en el siglo XI. El argumento ontológico busca demostrar la existencia de Dios a través de la pura razón y la reflexión sobre la naturaleza de Dios como el ser supremo.

  • Definición de Dios:
    San Anselmo comienza por definir a Dios como «aquel del cual nada mayor puede ser pensado» o «el ser que posee todas las perfecciones en el más alto grado posible». La idea es que Dios es la máxima perfección concebible.
  • Concepto en la mente:
    San Anselmo plantea que si comprendemos el concepto de Dios, incluso aquellos que niegan su existencia, aceptan que, al menos, entienden lo que se quiere decir cuando se menciona a Dios. Incluso el ateísta tiene en su mente la noción de un ser perfecto.
  • Existencia en la realidad:
    San Anselmo argumenta que es más perfecto existir tanto en la mente como en la realidad que solo en la mente. Si podemos concebir a Dios como el ser más perfecto, entonces, según Anselmo, debe existir no solo como una idea en nuestra mente, sino también en la realidad. Si Dios solo existe en la mente, entonces no sería el ser más perfecto porque podríamos concebirlo existiendo también en la realidad, lo que sería aún más perfecto.
  • Imposibilidad de concebir lo máximo sin existencia:
    Anselmo sostiene que es imposible concebir lo máximo (Dios, en este caso) sin incluir la existencia en esa concepción. Si pudieras concebir a Dios sin la existencia, entonces podrías concebir algo más grande que Dios (un ser que posea todas las perfecciones, incluida la existencia). Pero, según Anselmo, esto es contradictorio y absurdo.
  • Conclusión:
    De esta manera, Anselmo llega a la conclusión de que, dado que concebimos a Dios como el ser más perfecto, y la existencia es parte de esa perfección, Dios debe existir necesariamente.

Este argumento ha sido objeto de debate y críticas a lo largo de los siglos. Filósofos como Gaunilo, Descartes, Kant y otros han cuestionado su validez. Aunque el argumento ontológico de San Anselmo es fascinante y ha generado mucha discusión, no ha logrado un consenso universal y sigue siendo un tema de interés en la filosofía de la religión.

Estatua en honor a San Anselmo de Canterbury en su Aosta natal. Al fondo, la cordillera de los Alpes