Loretta Lees es una de las grandes renovadoras de la teoría crítica de la gentrificación. Aunque se formó académicamente en el Reino Unido y sus primeros estudios giraron en torno a Londres, pronto amplió su mirada para mostrar que el fenómeno no era exclusivo de unas pocas metrópolis occidentales. Desde su influyente libro Gentrification (2008), escrito junto a Tom Slater y Elvin Wyly, Lees fue abriendo el campo hacia nuevas categorías y escalas. Allí introdujo el concepto de super‑gentrificación, observando cómo barrios ya gentrificados eran transformados de nuevo por élites globales aún más ricas, lo que elevaba los niveles de exclusión y desplazamiento a una intensidad inédita.
Con el tiempo, su trabajo se volvió más global. En Global Gentrifications (2015) y especialmente en Planetary Gentrification (2016), escrito con Hyun Bang Shin y Ernesto López‑Morales, defendió que la gentrificación debía entenderse como un proceso planetario. No se trata de un simple contagio de modelos europeos o norteamericanos, sino de una lógica vinculada al capitalismo financiero global que se despliega de formas muy distintas en cada ciudad. Lees insiste en que, en el Sur Global, la gentrificación no siempre elimina la informalidad: a menudo la coexiste o incluso la instrumentaliza como recurso simbólico y económico, tal y como ocurre en barrios de Ciudad de México, Johannesburgo o Bombay.
Este enfoque la conecta directamente con debates sobre epistemologías urbanas situadas. Lees cuestiona que los marcos teóricos elaborados en Londres o Nueva York puedan aplicarse sin más en contextos como Santiago, São Paulo o Yakarta. En línea con pensadoras como Ananya Roy, defiende la necesidad de categorías propias para describir las dinámicas híbridas que combinan formalidad, informalidad, resistencia comunitaria y políticas estatales fragmentadas. La gentrificación, según Lees, no es un guion único que se repite en todas partes, sino una constelación de procesos adaptativos que exigen atención a las particularidades históricas y sociales de cada lugar.
Otro rasgo central de su pensamiento es la atención al desplazamiento en todas sus formas. Lees no solo habla de expulsiones físicas, sino también de lo que denomina «violencia lenta»: el estrés, la pérdida de redes y el desgaste emocional que sufren los vecinos en barrios sometidos a presiones de revalorización. Sus estudios sobre las estates londinenses muestran cómo la financiarización y la regeneración urbana afectan al bienestar psicológico de los residentes, al tiempo que legitiman narrativas oficiales de “revitalización”. Aquí se aprecia su cercanía con la tradición de Neil Smith, pero con un énfasis mayor en las consecuencias subjetivas y simbólicas del proceso.
Lees también ha trabajado intensamente el terreno de las resistencias urbanas. Sus investigaciones revelan cómo las comunidades no se limitan a reaccionar pasivamente, sino que despliegan prácticas de reapropiación simbólica y funcional del espacio: cooperativas de vivienda, huertos urbanos, centros culturales autogestionados o movimientos vecinales que buscan frenar la turistificación. Sin embargo, advierte que estas resistencias se enfrentan a los límites estructurales de la financiarización global, que muchas veces cooptan o neutralizan los logros comunitarios. En este punto, su pensamiento entra en contacto tanto con la crítica radical de Smith como con la dimensión cultural de Sharon Zukin, a la que complementa con una perspectiva global y multiescalar.
Loretta Lees no solo es una referente académica —actualmente en la Boston University—, sino también una intelectual comprometida. Ha colaborado con plataformas como EstateWatch en Londres y coescrito manuales para ayudar a los barrios a resistir el desplazamiento. Su obra, que ahora se amplía con el Planetary Gentrification Reader (2023), es imprescindible para entender por qué la gentrificación se ha convertido en una de las dinámicas urbanas más decisivas del siglo XXI y cómo afecta de maneras distintas a barrios del Norte y del Sur Global.
