En 1700 murió Carlos II, último rey de la Casa de Austria. Al fallecer sin hijos se inició la Guerra de Sucesión, que enfrentó a los defensores de la Casa de Austria con los seguidores de la Casa de Borbón. Los austracistas apoyaban que el archiduque austríaco Carlos debía ser el próximo rey de España, mientras que los borbónicos estaban con el francés Felipe de Anjou. La guerra duró 14 años y terminó con la firma del Tratado de Utretcht, que confirmó a Felipe de Anjou como Felipe V de España. La Casa de Borbón llegaba a España. Los reyes borbones realizaron reformas al estilo francés, centralizando el Estado.
Con los Decretos de Nueva Planta (y como castigo por haber apoyado a los Austrias durante la Guerra de Sucesión), Felipe V suprimió los fueros, las leyes y las instituciones que la Corona de Aragón tenía desde hacía más de 400 años. Se impuso el sistema administrativo de la Corona de Castilla para toda España. El poder se centralizó en Madrid, desde donde un gobierno de secretarios dirigía todo el Imperio español, que se dividió en provincias. Felipe V cerró las Cortes, abolió los antiguos Consejos (menos el de Castilla) y controló la labor legislativa.
Mucho menos absolutista fue Carlos III, hijo de Felipe V. Se dejó influenciar por las ideas del ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y adoptó una serie de reformas para el pueblo, pero sin contar con la opinión del pueblo. Es la definición del despotismo ilustrado: los intelectuales deciden qué es lo mejor para las clases incultas.
Carlos III mejoró la enseñanza y la economía, pero su labor se vio frenada por la sangrienta Revolución Francesa. Al ver que las ideas ilustradas habían cortado la cabeza del rey francés, el resto de monarquías europeas decidieron darle la espalda a la Ilustración y a las reformas.
➡️ En Wikipedia hay un profundo artículo sobre el reformismo borbónico

