Ante un sistema claramente injusto, varios pensadores franceses contribuyeron a crear un nuevo modelo de organización política y social que sería la base de las revoluciones liberales del siglo XIX. Entre este grupo de ilustrados se encontraban Montesquieu, Voltaire, Rousseau o Diderot. «Es necesario un gobierno, pero el gobierno es tan solo el representante del pueblo soberano» decía Rousseau. Voltaire defendió el uso de la razón, Diderot nos regaló la Encyclopédie y Montesquieu despertó a todos hablando de la división de poderes.
Los ilustrados se opusieron a la sociedad estamental y proclamaron que nadie podía heredar ni gozar de prestigio o privilegios en nombre de sus antepasados. Además defendieron la movilidad social, la igualdad de origen y el mérito según la valía de cada persona. A nivel económico, lucharon contra toda reglamentación por parte del Estado y defendieron la libre iniciativa, la propiedad privada y la libertad económica. Los principios básicos de la Ilustración son:
- Confianza ciega en la Razón: la razón, que se alcanzaría a través de la educación y la ciencia, conduciría al hombre a alcanzar el progreso y con ello la felicidad.
- Rechazan la sociedad estamental y los privilegios de la nobleza y el clero.
- Se oponen al dominio de la Iglesia y a su control de la cultura y la educación.
- Rechazan el poder absoluto del Rey: Rousseau defiende que el poder procede del pueblo
(soberanía nacional), mientras Montesquieu apuesta por la división de poderes.
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